lunes, 6 de noviembre de 2017

Las 10 conexiones del voluntariado: claves para crear y regenerar el tejido social

El voluntariado está para conectar muchas cosas que están desconectadas, bien porque nunca lo estuvieron, bien porque lo estuvieron pero dejaron de estarlo, o bien porque no lo están del todo, o no están bien conectadas. Estoy plenamente convencido de que los procesos de ayuda son, sobre todo, conexiones a muchos niveles. Y cuantas más cosas seamos capaces de poner en conexión (recursos, posibilidades, personas, sueños, espacios...), más eficaz será nuestra ayuda.

Precisamente, gran parte de los problemas sociales tienen su base en desconexiones en el ámbito del ser, del tener o del estar. Una sociedad desconectada de sus gobernantes, desconectada entre sus ciudadanos y ciudadanas, desconectada entre sus funciones y estructuras, desconectada de la ética en sus acuerdos y contratos, desconectada de las otras sociedades, desconectada de lo humano y de la naturaleza, desconectada de su identidad propia y de su identidad cosmopolita global, es una sociedad enferma, con su tejido social dañado.

Conceptualizar el voluntariado como un "conector" puede ayudarnos a comprender mejor sus muchas posibilidades, al tiempo que desde esta nueva mirada, seguro que hace surgir nuevas conexiones también en nuestra mente creativa, de cara a proponer nuevas vías y caminos. En definitiva el voluntariado debe tejer redes a muchos niveles, para generar nuevos tejidos o regenerar los que están enfermos o heridos. Veamos entonces a qué tipo de conexiones me refiero:

1. Conexión entre NECESIDADES y RECURSOS. El voluntariado trabaja de forma preferente en los campos de la necesidad humana, muy variados y de muy diversa gradación. Es cierto que el voluntariado es muchas veces el recurso, pero más que un fin en sí mismo, creo que es un medio que busca conexiones entre las necesidades humanas y los recursos posibles, tanto materiales como no materiales, para satisfacer dichas necesidades. Y si no hay recursos, el voluntario también tiene la capacidad de movilizar el que se puedan crear.

2. Conexión entre la PERSONA y su POTENCIAL. Muchas situaciones de pobreza y necesidad humana tienen su origen en la desconexión vital o existencial que sufren algunas personas entre lo que son, lo que sufren también, y lo que pueden llegar a ser. Alguien tiene que ayudar a estas personas a encontrar un hilo conductor, un sentido, un rayo de esperanza que les haga proyectar su vida con sentido, ya que sin esta fuerza motivacional es difícil salir adelante. Este potencial también incluye
"reconectar" a la persona con sus posibles redes de ayuda, que incluyen vecinos, amigos, familiares.

3. Conexión entre una COMUNIDAD y sus SUEÑOS. Hay comunidades de personas, cuyas hondas dificultades y procesos difíciles de pobreza, marginación, catástrofes, o situaciones de violencia extrema, tienen mermada y ensombrecida su capacidad para enfocarse en lo que de verdad les importa y les da sentido como tal: sus sueños y aspiraciones. Para ello el voluntariado debe ayudarles a recuperar su pasado o memoria histórica, tomar conciencia del presente y enlazar con su futuro, con sus sueños en definitiva, su propósito colectivo. Estos sueños se materializan en proyectos, y para ello también el voluntariado dinamiza "las fortalezas" de dicha comunidad para ponerlas al servicio del sueño o proyecto.

4. Conexión entre la SOLIDARIDAD y la JUSTICIA. El voluntariado representa un tipo de solidaridad que persigue un ideal de justicia social, es decir, la solidaridad es un medio para lograr un fin mayor de justicia social. Cuando este horizonte de justicia no se contempla o no está claro, entonces la solidaridad no sabe a dónde va, y es presa fácil de ser utilizada por el mercado y otros fines económicos y comerciales. Tenemos que preguntarnos siempre: ¿a quién sirve esta solidaridad? ¿Qué papel tienen aquí los marginados, en esta acción solidaria, qué se persigue con ella? Muchos telemaratones, festivales solidarios y eventos adornados de solidaridad, en realidad persiguen otros fines, o anteponen el beneficio privado sobre el bien común y de los más pobres.

5. Conexión entre lo LOCAL y lo GLOBAL. Ya no tiene sentido actuar en lo local sin tener en cuenta la dimensión global en que nos hallamos insertos, como tampoco lo tiene actuar globalmente sin aterrizar en la realidad, sin concretar en un punto del espacio-tiempo. Pensar globalmente y actuar localmente, manteniendo la conexión de ambas dimensiones, debe ser una constante en los modos de hacer y de proyectar del voluntariado.

6. Conexión entre el SER HUMANO y la NATURALEZA. La dinámica de interacción entre el ser humano y los recursos naturales, cada vez atrae más nuestra atención, sabedores de la importancia que ello tiene, no sólo en la sostenibilidad medio- ambiental, sino también en el buen vivir y la felicidad humana, así como el retorno a formas de vida, de alimentación o de explotación de los recursos, más autónomas y menos dependientes, más éticas y menos especulativas, más democráticas y menos demagógicas.

7. Conexión entre la DIVERSIDAD y la INCLUSIVIDAD. Muchos problemas sociales vienen determinados por la incapacidad de algunas personas y comunidades de conectar estas dos ideas complementarias: una diversidad de personas y culturas en un proyecto social inclusivo y de identidad compartida, que no significa en modo alguno la renuncia a las propias raíces histórico-culturales, sino el enriquecimiento mutuo y compartido. Es el voluntariado, pues, un agente de integración de las diferencias, de su conexión en torno hacia un acuerdo o contrato en el que podemos convivir y compartir.

8. Conexión entre el NORTE y el SUR. El voluntariado sirve para conectar dos mundos todavía muy distantes entre sí, tanto si nos referimos a tercer como a cuarto mundo (pobreza y marginación en los núcleos urbanos). Si no fuera por los voluntarios y cooperantes, estas dos realidades estarían todavía más separadas entre sí, y no se hubieran iniciado interesantes procesos o vías de solución como el Comercio Justo, la Educación para el Desarrollo Humano, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), o el avance en los proyectos de Cooperación al Desarrollo.

9. Conexión entre la REALIDAD y la INFORMACIÓN. Son muchas veces los voluntarios y voluntarias sobre el terreno, los que nos permiten de primera mano y sin los sesgos propios de los medios de comunicación, saber lo que pasa en las zonas donde desarrollan su labor. Otras veces son los voluntarios los que informan a los medios, o comparten sus experiencias y percepciones en las redes sociales. También informan a través de sus testimonios en espacios formativos o comunicativos con este fin. Por último, la sociedad, cada vez más, tiene la ocasión de contrastar lo que se dice en los medios oficiales o masificados, con las opiniones más próximas y humanas de los cooperantes o voluntarios.

10. Conexión entre la ÉTICA y los ACUERDOS. El voluntariado es una especie de despertador ético de la sociedad, es una llamada a nuestra conciencia del otro, a la conciencia social, a los grandes principios o Derechos Humanos. En este sentido hace visibles los niveles de ética o humanidad que tiene una sociedad o comunidad determinada y los pone encima de la mesa formulando preguntas que despiertan nuestra conciencia en torno a los principios del contrato social, o de ese acuerdo democrático mediante el cual regulamos nuestra sociedad, un acuerdo que implica intercambios diversos, así como derechos y deberes. El voluntariado pone en evidencia no sólo si los términos del contrato social se están cumpliendo por gobernantes y ciudadanos, sino también si el propio acuerdo a día de hoy es válido, es decir, es útil y eficaz para administrar con justicia a la sociedad, especialmente a esa parte de la sociedad menos favorecida o con más dificultades. 


jueves, 24 de agosto de 2017

El credo de la formación, educación y capacitación (César García-Rincón de Castro)

En el inicio del curso escolar 2017-2018 en España, pero en definitiva este credo vale para cada día, os comparto estas reflexiones acerca de lo que yo entiendo que debe ser la formación hoy.

¿Por qué un credo? Sencillamente, porque es mucho más que unos rasgos o cualidades: las personas al final actuamos según lo que creemos. Si yo como educador no creo en esto que pongo aquí, si muestro dudas o manifiesto otras creencias que tal vez pueden ser erróneas o incongruentes entre ellas, debería reflexionar sobre ello y clarificar quién soy, qué hago aquí y qué quiero hacer.

Un consejo: sería un buen ejercicio, inspirados en este credo (que es producto de mi experiencia formativa en muchos y varios proyectos formativos en los últimos años) que cada claustro o equipo docente, o formador/a, haga su propio credo y se comprometan, con algún tipo de símbolo, a estar inspirados por el mismo, revisándolo cada cierto tiempo, y poniéndolo visible en la sala de profesores o en los despachos.

Y una última cosa muy importante: compartirlo y dialogarlo con todas las demás personas, padres y madres de familia, personal no docente, empleados/as, incluso los propios alumnos, ya que cuando nuestras creencias son compartidas todo funciona mejor.


  1. Creo que la formación es un tarea humana esencial que ayuda a las personas y comunidades a crecer y desarrollar sus potencialidades, a conocerse mejor a sí mismas y a cambiar cuando lo consideran necesario.
  2. Creo que la formación es mucho más que la transmisión y memorización de conocimientos, es poner esos conocimientos en valor para resolver problemas y crear productos novedosos.
  3. Creo que la formación es capacitar a las personas para aprender más y mejor, empoderarlas para que sean responsables y protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
  4. Creo que la formación está al servicio de la persona, de las instituciones y de la sociedad, para mejorarlas y hacerlas más felices, sostenibles y rentables dentro de un marco compartido de buen vivir.
  5. Creo que la formación es una profesión apasionante que requiere energía, entrega y motivación, lo que implica una adecuada gestión física, mental y emocional del formador/a antes y después de cada sesión.
  6. Creo que la formación es colaborativa, donde el formador/a asume un rol determinado dentro de un equipo y lo conecta con habilidad e inteligencia en esa red de personas y valores, fortaleciendo la cultura compartida.
  7. Creo que la formación se realiza desde la autenticidad y el autoconocimiento, siendo conscientes de las propias fortalezas y debilidades y en proceso de mejora docente constante.
  8. Creo que la formación implica conocer y seleccionar en cada proceso las mejores herramientas metodológicas y pedagógicas, creo que no se puede construir un buen aprendizaje con una sola herramienta y creo que las metodologías y herramientas pedagógicas son medios (y no fines) al servicio del aprendizaje y la persona.
  9. Creo que la formación debe ser inclusiva, esto es, aprovechar la riqueza de la diversidad humana, tanto cultural como de capacidades y modos de aprendizaje, para estimular todas las inteligencias.
  10. Creo que la formación es una vocación profesional que requiere una cuidadosa y esmerada preparación, un desempeño docente de calidad y un reconocimiento acorde a su importante papel social y humano.
César García-Rincón de Castro (2017)
La Claqueta Competencial. Otra forma de enseñar, otra forma de aprender.
Madrid, Homo Prosocius.
Libro disponible en Amazon.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Qué aporta la resiliencia al aprendizaje?

Las conexiones de la resiliencia con el aprendizaje y la educación en general, están cada vez más claras y son cada vez más prometedoras.

Comencemos por definir la resiliencia y sus 6 pilares clave, para después examinar las conexiones de los mismos con la escuela y las posibilidades desde el aprendizaje.

La palabra deriva del latín "resilere", que significa rebotar, y se ha utilizado en el campo de la física para describir la elasticidad de un material, propiedad que le permite absorber energía y deformarse sin romperse, cuando es presionado por otro objeto o fuerza exterior, y seguidamente recuperar su extensión o forma original.

En mis cursos y conferencias suelo sacar una pelota de goma-espuma y digo: "imaginaros que esta pelota es nuestra mente". Si la mente es resiliente, cuando la sometemos a presión (presiono y deformo la pelota), una vez que cede la presión, la pelota recobra su tamaño y forma original (dejo de presionar la pelota). Si la lanzamos contra el suelo, la pelota rebota. Si la mente no es resiliente, por ejemplo si la pelota fuera de madera o de arcilla, a base de presionarla acabaría rompiéndose, y si la lanzamos contra el suelo no rebotaría y también acabaría fragmentándose.

¿Cuáles son los pilares de la resiliencia, en qué se sostiene esta necesaria capacidad humana de adaptación, prosperidad y supervivencia? El psiquiatra español Luis Rojas Marcos ha identificado y argumentado sobradamente seis pilares esenciales. Los comento, y debajo en color, formulo preguntas que me hago en voz alta desde la escuela, sin ánimo de ser exhaustivo, y que invito a docentes y comunidades educativas a hacerse también, a plantear más preguntas, tal vez en algún encuentro o reunión reflexiva-evaluativa de final de curso:

1. Conexiones afectivas. Es nuestra capacidad para comunicarnos, relacionarnos, convivir conectados afectivamente y apoyarnos unos a otros. En los momentos más duros de la vida, los lazos afectivos se convierten en nuestros salvavidas. La predisposición natural a vincularnos, alimenta nuestro instinto de supervivencia, nos hace más fuertes y seguros, nos anima a apostar por la vida y a defenderla.

  • ¿Somos un apoyo afectivo para nuestros estudiantes en momentos difíciles? ¿Fomentamos el apoyo mutuo entre ellos?
  • ¿Nos apoyamos afectivamente entre los/las docentes, creamos un clima de afecto y compañerismo?
  • ¿Fomentamos metodologías de aprendizaje en las que se fortalezca más la conexión afectiva?

2. Funciones ejecutivas. Se encargan de gobernar los pensamientos, las emociones y las conductas. Para ello es esencial la capacidad de introspección, la memoria y el auto-control, entendido como capacidad de posponer y demorar a voluntad propia las gratificaciones inmediatas, y de esta forma programar estrategias a medio y largo plazo.

  • ¿Ayudamos a nuestros estudiantes a conocerse mejor a sí mismos, les invitamos a auto-evaluarse?
  • ¿Desarrollamos programas de inteligencia ejecutiva, atención, mindfulness y memoria?
  • ¿Monitorizan los estudiantes su propio proceso de aprendizaje, lo controlan mediante metodologías de enseñanza-aprendizaje innovadoras, elaboran su metacognición?

3. Centro de control interno. Para la resiliencia es esencial localizar y mantener el centro de control dentro de uno mismo (autonomía), saber que el resultado está en nuestras manos y no depende sólo de otros o de las circunstancias externas. Esta capacidad está relacionada con la esperanza, al proveernos de confianza en que ocurrirá, mediante nuestro esfuerzo y enfoque, aquello que deseamos que ocurra.

  • ¿Son protagonistas los estudiantes de su propio aprendizaje o dependen del profesor/a? ¿Participan del proyecto educativo?
  • ¿Qué atribuciones hacen de sus logros y sus fracasos? ¿Son internas o externas? ¿Cómo trabajarlas desde la resiliencia?
  • ¿Qué hacemos para que nuestros estudiantes aprendan a aprender, para que sean más autónomos en sus comprensiones académicas?

4. Autoestima. Sentirnos apreciados/as, valiosos/as para los demás, con capacidad para tomar decisiones y dirigir nuestro programa de vida, es esencial para una autoestima fuerte y estable. La autoestima más estable es la que se basa en el conocimiento de nuestras debilidades y fortalezas, la que nos permite aceptar con serenidad las cosas que podemos cambiar y las que no, y nos inspira sabiduría para distinguir ambas.

  • ¿Les hacemos sentirse útiles y valiosos a nuestros estudiantes? ¿Y a nuestros colegas?
  • ¿Les ayudamos a conocer mejor sus fortalezas y debilidades? ¿En qué nos enfocamos más?
  • ¿Fomentamos su autonomía mediante procesos de toma de decisiones en aspectos que les importan en el aula?

5. Pensamiento positivo. Es congruente con las ganas de vivir y compatible para valorar con sensatez las ventajas e inconvenientes de las decisiones que se toman. Ser positivos y optimistas no es ser ingenuos, sino estar más dispuestos a buscar información, a reflexionar, a cambiar, y a identificar vencer los miedos paralizantes. La dimensión temporal es clave en el pensamiento positivo: ¿Cómo valoramos nuestras experiencias del pasado, cuáles seleccionamos? ¿Cómo nos afectan los sucesos del presente? ¿Qué nivel de esperanza albergamos en nuestro futuro? Las personas optimistas esperan que les vayan bien las cosas, y se predisponen a ello. El pensamiento positivo estimula el sentido de la propia competencia.

  • ¿Somos optimistas y positivos respecto de nuestros estudiantes? ¿Vemos futuro en ellos/as?
  • ¿Fomentamos un lenguaje positivo y esperanzador en la evaluación (auto, co, hetero)?
  • ¿Nos enfocamos en las fortalezas o en las debilidades de nuestra comunidad educativa en general?

6. Motivos para vivir. En tiempos inciertos, peligrosos o de sufrimiento, el sentido de la vida irrumpe con fuerza en nuestra conciencia. Las religiones son espejos donde los creyentes reflejan la esperanza, son en general una expresión del optimismo natural del género humano. Las pasiones, y no los instintos, son el combustible de la esperanza, el ingenio, el valor, y transforman a los seres humanos en luchadores incansables. El sentimiento de caducidad se transforma a menudo en una fuente arrolladora de energía, de pasión por la vida y de creatividad. Tener un plan de vida, una misión, alguien o algo por lo que merezca la pena luchar y esforzarse, es clave para la resiliencia.

  • Como docentes ¿Tenemos un plan de vida, una misión personal y compartida que sirve de hilo conductor en nuestra tarea educativa?
  • ¿Nos apasiona lo que hacemos, lo transmitimos a nuestros estudiantes?
  • ¿Trabajamos la dimensión de sentido de la vida, la compartimos con nuestros estudiantes, transparentamos valores humanos y los facilitamos?

jueves, 10 de agosto de 2017

Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar: un proyecto educativo en clave de Valores Sociales y Humanos para Educación Primaria

El ser humano ha evolucionado gracias a la cooperación, no a la competición, de esto hoy ya no nos cabe ninguna duda, y hay muchos estudios que lo avalan. Y la cooperación tiene sus claves, su genoma social, y por eso somos "homo socius" como ya dijo Aristóteles, y no tanto "homo hominis lupus" como dijo Thomas Hobbes.

El proyecto pedagógico-competencial Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar está diseñado para rescatar esa huella humana, reforzarla y hacerla más ancha y profunda. Ha sido desarrollado con éxito ya en un colegio público dependiente del CTIF Madrid-Este, en un curso de formación a todo el claustro, durante el curso escolar 2015-2016.

Está fundamentado en tres grandes pilares de la psicología para educar en Valores Sociales y Humanos: autoconcepto (identidad personal), reconocimiento del otro (identidad social) y cooperación inclusiva con otros (identidad cosmopolita).

Para desarrollarlo he definido 5 dimensiones de la competencia "Convivencia Escolar Inclusiva", siendo cada una de ellas una huella de aprendizaje, una dimensión o descriptor, que he llamado de la siguiente manera:



Cada huella está a su vez formada o descrita por 6 desempeños competenciales, 2 por cada uno de los pilares de la educación en Valores Sociales y Humanos. En el siguiente gráfico lo podemos ver mejor:



De tal forma, que el proyecto completo incorpora 30 desempeños competenciales, para los cuales he diseñado 30 situaciones de aprendizaje o actividades. Estas actividades se encuentran en el dossier para el profesorado de este proyecto.

Además he compuesto unas retahílas musicales para cada una de las huellas, con el fin de reforzar los aprendizajes desde las más inteligencias posibles. Del mismo modo, el diseño de los logotipos de las huellas en alta calidad, nos permite hacer con las mismas diferentes productos de comunicación, visuales y kinestésicos:



Es importante que los centros educativos tengan previstas en su Proyecto de Convivencia Escolar (para mí el proyecto más importante hoy y el más educativo) diferentes medidas correctivas, como los protocolos de acoso escolar y bullying, pero más importante es aún, tener un proyecto de Educación en la Convivencia Escolar, como base de una ética de la integridad frente a una ética externa o de los límites: esta es la filosofía de nuestra propuesta.

El proyecto completo en formato PDF imprimible de alta calidad, con todos los diseños, desempeños y actividades competenciales, se encuentra disponible aquí: Las Cinco Huellas de la Convivencia: proyecto de aprendizaje.