jueves, 24 de agosto de 2017

El credo de la formación, educación y capacitación (César García-Rincón de Castro)

En el inicio del curso escolar 2017-2018 en España, pero en definitiva este credo vale para cada día, os comparto estas reflexiones acerca de lo que yo entiendo que debe ser la formación hoy.

¿Por qué un credo? Sencillamente, porque es mucho más que unos rasgos o cualidades: las personas al final actuamos según lo que creemos. Si yo como educador no creo en esto que pongo aquí, si muestro dudas o manifiesto otras creencias que tal vez pueden ser erróneas o incongruentes entre ellas, debería reflexionar sobre ello y clarificar quién soy, qué hago aquí y qué quiero hacer.

Un consejo: sería un buen ejercicio, inspirados en este credo (que es producto de mi experiencia formativa en muchos y varios proyectos formativos en los últimos años) que cada claustro o equipo docente, o formador/a, haga su propio credo y se comprometan, con algún tipo de símbolo, a estar inspirados por el mismo, revisándolo cada cierto tiempo, y poniéndolo visible en la sala de profesores o en los despachos.

Y una última cosa muy importante: compartirlo y dialogarlo con todas las demás personas, padres y madres de familia, personal no docente, empleados/as, incluso los propios alumnos, ya que cuando nuestras creencias son compartidas todo funciona mejor.


  1. Creo que la formación es un tarea humana esencial que ayuda a las personas y comunidades a crecer y desarrollar sus potencialidades, a conocerse mejor a sí mismas y a cambiar cuando lo consideran necesario.
  2. Creo que la formación es mucho más que la transmisión y memorización de conocimientos, es poner esos conocimientos en valor para resolver problemas y crear productos novedosos.
  3. Creo que la formación es capacitar a las personas para aprender más y mejor, empoderarlas para que sean responsables y protagonistas de su propio proceso de aprendizaje.
  4. Creo que la formación está al servicio de la persona, de las instituciones y de la sociedad, para mejorarlas y hacerlas más felices, sostenibles y rentables dentro de un marco compartido de buen vivir.
  5. Creo que la formación es una profesión apasionante que requiere energía, entrega y motivación, lo que implica una adecuada gestión física, mental y emocional del formador/a antes y después de cada sesión.
  6. Creo que la formación es colaborativa, donde el formador/a asume un rol determinado dentro de un equipo y lo conecta con habilidad e inteligencia en esa red de personas y valores, fortaleciendo la cultura compartida.
  7. Creo que la formación se realiza desde la autenticidad y el autoconocimiento, siendo conscientes de las propias fortalezas y debilidades y en proceso de mejora docente constante.
  8. Creo que la formación implica conocer y seleccionar en cada proceso las mejores herramientas metodológicas y pedagógicas, creo que no se puede construir un buen aprendizaje con una sola herramienta y creo que las metodologías y herramientas pedagógicas son medios (y no fines) al servicio del aprendizaje y la persona.
  9. Creo que la formación debe ser inclusiva, esto es, aprovechar la riqueza de la diversidad humana, tanto cultural como de capacidades y modos de aprendizaje, para estimular todas las inteligencias.
  10. Creo que la formación es una vocación profesional que requiere una cuidadosa y esmerada preparación, un desempeño docente de calidad y un reconocimiento acorde a su importante papel social y humano.
César García-Rincón de Castro (2017)
La Claqueta Competencial. Otra forma de enseñar, otra forma de aprender.
Madrid, Homo Prosocius.
Libro disponible en Amazon.

miércoles, 16 de agosto de 2017

¿Qué aporta la resiliencia al aprendizaje?

Las conexiones de la resiliencia con el aprendizaje y la educación en general, están cada vez más claras y son cada vez más prometedoras.

Comencemos por definir la resiliencia y sus 6 pilares clave, para después examinar las conexiones de los mismos con la escuela y las posibilidades desde el aprendizaje.

La palabra deriva del latín "resilere", que significa rebotar, y se ha utilizado en el campo de la física para describir la elasticidad de un material, propiedad que le permite absorber energía y deformarse sin romperse, cuando es presionado por otro objeto o fuerza exterior, y seguidamente recuperar su extensión o forma original.

En mis cursos y conferencias suelo sacar una pelota de goma-espuma y digo: "imaginaros que esta pelota es nuestra mente". Si la mente es resiliente, cuando la sometemos a presión (presiono y deformo la pelota), una vez que cede la presión, la pelota recobra su tamaño y forma original (dejo de presionar la pelota). Si la lanzamos contra el suelo, la pelota rebota. Si la mente no es resiliente, por ejemplo si la pelota fuera de madera o de arcilla, a base de presionarla acabaría rompiéndose, y si la lanzamos contra el suelo no rebotaría y también acabaría fragmentándose.

¿Cuáles son los pilares de la resiliencia, en qué se sostiene esta necesaria capacidad humana de adaptación, prosperidad y supervivencia? El psiquiatra español Luis Rojas Marcos ha identificado y argumentado sobradamente seis pilares esenciales. Los comento, y debajo en color, formulo preguntas que me hago en voz alta desde la escuela, sin ánimo de ser exhaustivo, y que invito a docentes y comunidades educativas a hacerse también, a plantear más preguntas, tal vez en algún encuentro o reunión reflexiva-evaluativa de final de curso:

1. Conexiones afectivas. Es nuestra capacidad para comunicarnos, relacionarnos, convivir conectados afectivamente y apoyarnos unos a otros. En los momentos más duros de la vida, los lazos afectivos se convierten en nuestros salvavidas. La predisposición natural a vincularnos, alimenta nuestro instinto de supervivencia, nos hace más fuertes y seguros, nos anima a apostar por la vida y a defenderla.

  • ¿Somos un apoyo afectivo para nuestros estudiantes en momentos difíciles? ¿Fomentamos el apoyo mutuo entre ellos?
  • ¿Nos apoyamos afectivamente entre los/las docentes, creamos un clima de afecto y compañerismo?
  • ¿Fomentamos metodologías de aprendizaje en las que se fortalezca más la conexión afectiva?

2. Funciones ejecutivas. Se encargan de gobernar los pensamientos, las emociones y las conductas. Para ello es esencial la capacidad de introspección, la memoria y el auto-control, entendido como capacidad de posponer y demorar a voluntad propia las gratificaciones inmediatas, y de esta forma programar estrategias a medio y largo plazo.

  • ¿Ayudamos a nuestros estudiantes a conocerse mejor a sí mismos, les invitamos a auto-evaluarse?
  • ¿Desarrollamos programas de inteligencia ejecutiva, atención, mindfulness y memoria?
  • ¿Monitorizan los estudiantes su propio proceso de aprendizaje, lo controlan mediante metodologías de enseñanza-aprendizaje innovadoras, elaboran su metacognición?

3. Centro de control interno. Para la resiliencia es esencial localizar y mantener el centro de control dentro de uno mismo (autonomía), saber que el resultado está en nuestras manos y no depende sólo de otros o de las circunstancias externas. Esta capacidad está relacionada con la esperanza, al proveernos de confianza en que ocurrirá, mediante nuestro esfuerzo y enfoque, aquello que deseamos que ocurra.

  • ¿Son protagonistas los estudiantes de su propio aprendizaje o dependen del profesor/a? ¿Participan del proyecto educativo?
  • ¿Qué atribuciones hacen de sus logros y sus fracasos? ¿Son internas o externas? ¿Cómo trabajarlas desde la resiliencia?
  • ¿Qué hacemos para que nuestros estudiantes aprendan a aprender, para que sean más autónomos en sus comprensiones académicas?

4. Autoestima. Sentirnos apreciados/as, valiosos/as para los demás, con capacidad para tomar decisiones y dirigir nuestro programa de vida, es esencial para una autoestima fuerte y estable. La autoestima más estable es la que se basa en el conocimiento de nuestras debilidades y fortalezas, la que nos permite aceptar con serenidad las cosas que podemos cambiar y las que no, y nos inspira sabiduría para distinguir ambas.

  • ¿Les hacemos sentirse útiles y valiosos a nuestros estudiantes? ¿Y a nuestros colegas?
  • ¿Les ayudamos a conocer mejor sus fortalezas y debilidades? ¿En qué nos enfocamos más?
  • ¿Fomentamos su autonomía mediante procesos de toma de decisiones en aspectos que les importan en el aula?

5. Pensamiento positivo. Es congruente con las ganas de vivir y compatible para valorar con sensatez las ventajas e inconvenientes de las decisiones que se toman. Ser positivos y optimistas no es ser ingenuos, sino estar más dispuestos a buscar información, a reflexionar, a cambiar, y a identificar vencer los miedos paralizantes. La dimensión temporal es clave en el pensamiento positivo: ¿Cómo valoramos nuestras experiencias del pasado, cuáles seleccionamos? ¿Cómo nos afectan los sucesos del presente? ¿Qué nivel de esperanza albergamos en nuestro futuro? Las personas optimistas esperan que les vayan bien las cosas, y se predisponen a ello. El pensamiento positivo estimula el sentido de la propia competencia.

  • ¿Somos optimistas y positivos respecto de nuestros estudiantes? ¿Vemos futuro en ellos/as?
  • ¿Fomentamos un lenguaje positivo y esperanzador en la evaluación (auto, co, hetero)?
  • ¿Nos enfocamos en las fortalezas o en las debilidades de nuestra comunidad educativa en general?

6. Motivos para vivir. En tiempos inciertos, peligrosos o de sufrimiento, el sentido de la vida irrumpe con fuerza en nuestra conciencia. Las religiones son espejos donde los creyentes reflejan la esperanza, son en general una expresión del optimismo natural del género humano. Las pasiones, y no los instintos, son el combustible de la esperanza, el ingenio, el valor, y transforman a los seres humanos en luchadores incansables. El sentimiento de caducidad se transforma a menudo en una fuente arrolladora de energía, de pasión por la vida y de creatividad. Tener un plan de vida, una misión, alguien o algo por lo que merezca la pena luchar y esforzarse, es clave para la resiliencia.

  • Como docentes ¿Tenemos un plan de vida, una misión personal y compartida que sirve de hilo conductor en nuestra tarea educativa?
  • ¿Nos apasiona lo que hacemos, lo transmitimos a nuestros estudiantes?
  • ¿Trabajamos la dimensión de sentido de la vida, la compartimos con nuestros estudiantes, transparentamos valores humanos y los facilitamos?

jueves, 10 de agosto de 2017

Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar: un proyecto educativo en clave de Valores Sociales y Humanos para Educación Primaria

El ser humano ha evolucionado gracias a la cooperación, no a la competición, de esto hoy ya no nos cabe ninguna duda, y hay muchos estudios que lo avalan. Y la cooperación tiene sus claves, su genoma social, y por eso somos "homo socius" como ya dijo Aristóteles, y no tanto "homo hominis lupus" como dijo Thomas Hobbes.

El proyecto pedagógico-competencial Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar está diseñado para rescatar esa huella humana, reforzarla y hacerla más ancha y profunda. Ha sido desarrollado con éxito ya en un colegio público dependiente del CTIF Madrid-Este, en un curso de formación a todo el claustro, durante el curso escolar 2015-2016.

Está fundamentado en tres grandes pilares de la psicología para educar en Valores Sociales y Humanos: autoconcepto (identidad personal), reconocimiento del otro (identidad social) y cooperación inclusiva con otros (identidad cosmopolita).

Para desarrollarlo he definido 5 dimensiones de la competencia "Convivencia Escolar Inclusiva", siendo cada una de ellas una huella de aprendizaje, una dimensión o descriptor, que he llamado de la siguiente manera:



Cada huella está a su vez formada o descrita por 6 desempeños competenciales, 2 por cada uno de los pilares de la educación en Valores Sociales y Humanos. En el siguiente gráfico lo podemos ver mejor:



De tal forma, que el proyecto completo incorpora 30 desempeños competenciales, para los cuales he diseñado 30 situaciones de aprendizaje o actividades. Estas actividades se encuentran en el dossier para el profesorado de este proyecto.

Además he compuesto unas retahílas musicales para cada una de las huellas, con el fin de reforzar los aprendizajes desde las más inteligencias posibles. Del mismo modo, el diseño de los logotipos de las huellas en alta calidad, nos permite hacer con las mismas diferentes productos de comunicación, visuales y kinestésicos:



Es importante que los centros educativos tengan previstas en su Proyecto de Convivencia Escolar (para mí el proyecto más importante hoy y el más educativo) diferentes medidas correctivas, como los protocolos de acoso escolar y bullying, pero más importante es aún, tener un proyecto de Educación en la Convivencia Escolar, como base de una ética de la integridad frente a una ética externa o de los límites: esta es la filosofía de nuestra propuesta.

El proyecto completo en formato PDF imprimible de alta calidad, con todos los diseños, desempeños y actividades competenciales, se encuentra disponible aquí: Las Cinco Huellas de la Convivencia: proyecto de aprendizaje.

miércoles, 9 de agosto de 2017

El Corazón Domesticado


Todos sabemos que el lugar natural del pajarillo no es una jaula, sino la naturaleza, su propio ecosistema. Todos sabemos que un pajarillo está hecho para volar, para relacionarse con su entorno, emocionarnos con su canto o su bello plumaje, su forma de volar, aparearse y continuar su vida a través de otros, manteniendo su especie. Con el corazón, que simboliza a nuestros sentimientos y emociones, pasa un poco lo mismo: están hechos para volar, para ser expresados, para relacionarnos con el mundo, para emocionar a otros.

El pájaro domesticado, renuncia a volar, renuncia a su función natural por vivir dentro de una jaula que le cobija y proporciona la comida que necesita. Pero pronto varias de sus funciones se atrofian y pierden su sentido, y al final no cumple el fin o misión para la que estaba creado.

El corazón domesticado también se acomoda en un refugio del yo, en una jaula o círculo cerrado que le procura cierta estabilidad y supervivencia a la persona, pero que atrofia en ésta la capacidad de amar realmente, de ser feliz y hacer felices a otros. La jaula del corazón domesticado está hecha en realidad a base de miedos y temores varios: el miedo a sentir, el miedo a contar cómo nos sentimos, el miedo a vincularnos afectivamente con el mundo y con los otros, el miedo al niño interior, el miedo a parecer vulnerables… Todos son miedos irracionales, creencias irracionales que nuestra educación y nuestro entorno nos ha inoculado.

Veamos entonces cuáles son esas variables o dimensiones del síndrome del corazón domesticado, para luego extraer de ellas algunos indicadores que nos permitirán hacer una herramienta de prospección y autoconocimiento tipo test. Se observará que en todas ellas aparece una emoción primaria muy habitual: el miedo. En realidad, domesticamos el corazón para huir de muchos temores en lugar de afrontarlos. Pero el precio que se paga por esa “aparente seguridad” es muy caro, como veremos.

Temor a sentir y emocionarse en general. Hay personas que prefieren controlar su expresividad emocional, y sus estados emocionales en general, porque temen ser juzgados por los demás, bien como personas frívolas o bien como personas descontroladas. En otros casos, se reprimen y controlan en exceso las emociones por cuestiones religiosas o culturales. También, en determinados entornos muy serios, solemnes, o prescritos socialmente, se genera mucha rigidez expresiva y falta de naturalidad emocional, así como miedo a sentir “vergüenza” social por expresar o no controlar una emoción que pueda considerarse inadecuada. La consecuencia de todo ello es una expresión pobre, sofisticada y falsa de las emociones, cuyo fin no es otro que buscar la aprobación social, u otros objetivos más allá de los puramente biológicos.

Dificultad para expresar los propios sentimientos y emociones. La falta de socialización emocional, se traduce muchas veces en dificultad para expresar ante los demás cómo nos sentimos, de comunicar nuestros sentimientos a otros. Esta es precisamente una de las funciones básicas del sistema emocional humano: poder comunicar y expresar nuestras emociones para descargar energía psíquica, es una necesidad humana básica. Otra cosa, es que esa comunicación sea adecuada o inadecuada socialmente hablando. La educación emocional nos proporciona herramientas para hacerlo de forma adecuada y respetando siempre al otro.

Dificultad para sentir y experimentar las emociones de otros. Es la falta de empatía, que tiene su origen, en primer lugar, en una deficitaria identificación de las emociones en el otro (y en uno mismo), y por esa razón muchas veces no empatizamos. En otros casos, determinadas creencias, prejuicios y marcos rígidos de pensamiento, no permiten a nuestro corazón sentir con el otro, ya que la mente sofoca cualquier intento de “sublevación emocional”. Hay también una empatía situacional, es decir, personas que son empáticas sólo en un tipo de situaciones o con un tipo de personas, y no en otras. Esto depende de nuestra socialización y simpatía o antipatía por determinadas personas. Pero, en todo caso, la empatía que nos interesa desarrollar es la “disposicional”, es decir, la empatía como disposición permanente en la persona.

Miedo a involucrarse o relacionarse emocionalmente con el mundo. Otra de las funciones de las emociones es la de vincularnos con el mundo, con los objetos del mundo, con otras personas. Con frecuencia experimentamos que nos quedamos anclados a determinados lugares, personas, o cosas. Pues bien, precisamente por el dolor o tristeza de la posible pérdida de esas cosas o personas, o bien por el compromiso que supone quedarse anclado emocionalmente, hay personas que prefieren no crear vínculos emocionales. La consecuencia de esa falta de vínculo emocional con el mundo es también falta de atención y aprendizaje de ese mundo, habida cuenta de la probada relación que existe entre emoción, atención, motivación y aprendizaje.

Temor a soñar y a ser libre dejando hablar al corazón. El corazón es más sincero que la cabeza, las emociones hablan en realidad de lo que nos gustaría ser o hacer, y de lo que no, de lo que nos hace felices y de lo que no nos hace felices. Es duro descubrirnos de repente en el lugar en que no queríamos estar: rápidamente acallamos a ese corazón que desea volar, y razonamos que “en la jaula no se está del todo mal con todas las necesidades básicas cubiertas”. Otras veces este temor viene determinado desde fuera, por la presión social, las costumbres socio-culturales, o cierta moralidad rígida y condenatoria todavía vigente en algunas tradiciones.

Enaltecimiento del yo adulto y racional desplazando al yo niño. El análisis transaccional de Eric Berne ha puesto de relieve esta interesante metáfora de los tres YO interiores: el yo padre de los principios, el yo adulto de las razones y el yo niño de las emociones. Más allá de las transacciones de nuestros tres YO en procesos comunicativos YO-TU, me parece más interesante el análisis que hace Berne de los conflictos internos que tenemos entre los tres YO. En concreto el conflicto que consiste en la “eliminación” de uno de los tres YO por asociación de los otros dos. Es más común de lo que parece, que en muchos adultos se asocien el YO PADRE con el YO ADULTO para callar o desplazar al YO NIÑO, y con ello quedan fuera de la persona todo su mundo emocional y creativo. Se convierte entonces en un adulto gris de razones y principios, que tiene en su casa un corazón domesticado y enjaulado, pero al que incluso no cuida ni alimenta.

El Corazón Domesticado es una metáfora útil para explorar las creencias limitantes relacionadas con nuestro mundo emocional interior. La metáfora nos permite darnos cuenta hasta qué punto está domesticado nuestro corazón, es decir, que nos hemos acomodado a tenerlo en una jaula como un pajarillo, porque es más práctico o porque tiene el alimento (artificial) necesario, pero en realidad nuestros sentimientos no pueden volar con libertad ni cumplir su misión esencial. Hay en realidad ciertos temores a sentir y expresar de verdad lo que sentimos a otros. A partir de 6 dimensiones claves, que analizo y explico a fondo en el dossier, desarrollo 18 indicadores en un test previo para cada participante, que le dará la medida de su grado de "domesticación emocional". Desde este descubrimiento de sus creencias limitantes, le ayudaremos a enseñar a volar a sus sentimientos, poco a poco, ya que algunos pueden llevar años en la jaula y habrán atrofiado sus alas. La dinámica también propone algunos ejercicios creativos a partir de la metáfora del Corazón Domesticado, para seguir explorando y reflexionando el tema con los participantes.

martes, 20 de junio de 2017

Voluntariado y salud social: los 10 comprimidos de Voluntarina

El principio activo del voluntariado es la Voluntarina, una mezcla de voluntad, valor y valentía para transformar la realidad y mejorarla, unas veces interviniendo, otras tratando y otras previniendo enfermedades psico-sociales.

Los 10 comprimidos de una caja de Voluntarina, sirven para una variedad de situaciones y aplicaciones prosociales. Como buenos comprimidos, en la caja no aportan ningún valor, pero cuando se abren y entran en el torrente prosocial, comienzan a transformar la realidad, a repararla y a mejorar el bienestar de todos, sobre todo el de lo más débiles y empobrecidos.

Veamos entonces sus principales propiedades y efectos beneficiosos:

1. Angiogénesis prosocial. El voluntariado crea nuevas rutas y relaciones allá donde no existen o bien donde están deterioradas, cortadas u obstruidas. La angiogénesis se define como la capacidad que tiene nuestro sistema circulatorio de generar nuevos vasos sanguíneos cuando necesita regar una zona u órgano, y las principales venas o arterias que van al mismo están cortadas o deterioradas. El voluntariado llega muchas veces donde no llegan los servicios profesionales, conecta puntos o situaciones antes desconectadas, es creador de nuevas formas y métodos de ayuda, es innovador. Y hablamos de una angiogénesis prosocial, que planta cara a los procesos de angiogénesis maligna, que como un cáncer social, también encuentran sus vías y metástasis en el tejido de la sociedad.

2. Termo-regulador emocional. El voluntariado actúa más en el área de las emociones y sentimientos, crea un clima cálido, de acogida y bienestar. El aspecto emocional que algunas veces es un estorbo en la actuación profesional, necesitada de “distancia empática” para mantener la inteligencia ejecutiva, por ejemplo, en un quirófano, pero que no siempre debe ser así por principio ni en todas las situaciones, en el voluntariado es clave. Una emoción inteligente, conducida por la razón, que aporta calidad y calidez humana en el encuentro y comunicación con el otro, que mediante la escucha y la empatía ayuda a regular la temperatura emocional y a restablecer bienestar psíquico, y también físico y social.

3. Factor de resiliencia. El voluntariado contribuye a fortalecer la resiliencia de las personas y grupos a los que ayuda, su capacidad de superar adversidades. La resiliencia, del latín resilere, es la capacidad de adaptarse flexiblemente, de ser elásticos mentalmente para no rompernos, de volver a recobrar nuestra forma original tras un impacto. De los seis pilares de resiliencia que define el psiquiatra español D. Luis Rojas Marcos, el voluntariado aporta cuatro que son claves: las conexiones afectivas, el pensamiento positivo, la autoestima y la esperanza entendida como “tener motivos para vivir”. La resiliencia es un factor clave en la superación de todo tipo de adversidades, y la falta de salud es siempre una adversidad.

4. Calmante natural. El voluntariado ayuda a calmar las dolencias, con su presencia positiva y su escucha amable y humana. El voluntariado es una medicina en sí mismo, es un bálsamo para el otro. Su escucha atenta y sin prejuicios acaricia el interior de las personas, su capacidad de ir acompasándose al ritmo verbal y no verbal del otro, a su lenguaje, a su latido vital, crea armonía y empatía. También su capacidad de gestionar situaciones emocionalmente difíciles ante noticias o evidencias duras de asumir. Su lenguaje positivo y su enfoque en las fortalezas del enfermo, le ayudan a calmarse y le proveen de la capacidad ejecutiva (otro pilar de la resiliencia, por cierto) que necesita para encaminar su recuperación.

5. Potenciador de fortalezas. El voluntariado se enfoca más en las fortalezas que en las debilidades de las personas y las sociedades. Las situaciones de enfermedad y las dolencias nos hacen enfocarnos, tanto si las vivimos en primera persona como si las acompañamos mediante procesos de ayuda, en lo que no funciona. Pero este principio de realidad no debe desviarnos de trabajar sobre las fortalezas del enfermo, ya que sobre ellas va a ser más eficaz construir su proceso de recuperación. Cuando el enfermo es una comunidad o un grupo social, o una empresa o incluso una nación entera, este factor de enfoque en las fortalezas y valores, abandonando los discursos pesimistas, fatalistas o incluso escatológicos, es clave para su recuperación.

6. Genérico y gratuito. El voluntariado es portador de una cultura de la gratuidad, es donación sin pedir nada a cambio, es el regalo del don de uno mismo puesto en valor para otro que necesita ayuda, para la sociedad. Goza por tanto de la libertad y la independencia que dan el no estar gobernado por la dinámica económica de los contratos, del toma y daca, de los intercambios materiales. De hecho, cuando el voluntariado depende en exceso de subvenciones y ayudas, corre el peligro de someterse a los criterios, parámetros y dictados de las mismas, así como de la arterioesclerosis o burocracia institucional. Es connatural al voluntariado la gratuidad sostenida mediante el contrato moral y emocional, es decir, el compromiso ético con las causas que lo mueven.

7. Contraste ético-social. El voluntariado hace visibles los niveles de injusticia social, las carencias y enfermedades sociales. Precisamente porque trabaja a pie de obra, enseguida detecta de primera mano aspectos más cualitativos que no detectan los estudios cuantitativos. Es el que pone nombre a los datos fríos y generalizados de los informes, es el que pone rostro a las historias clínicas de vida, es el que conoce de primera mano que no hay enfermedades, sino enfermos, y que cada persona es única y vive su problema de forma única. Como en todos los estudios y análisis, necesitados de un “contraste” para detectar e interpretar los datos, el voluntariado es el “contraste ético de la sociedad”, es el que nos avisa de los niveles de Derechos Humanos y las amenazas a los mismos que hay en el sistema social, mediante su testimonio y también su voz y acciones de denuncia social.

8. Prevención y educación. El voluntariado es una escuela de salud y bienestar, persigue una “vida buena” y sostenible promoviendo virtudes éticas, anticipándose a otras enfermedades sociales y detectando problemas en el inicio, cuando pueden ser mejor tratados. Lo dice Rojas Marcos, y muchos estudios más: las personas que hacen voluntariado gozan en general de mejor salud en todos los aspectos que las que no lo hacen: duermen mejor, beben menos, consumen menos drogas y tienen incluso una vida afectiva y sexual más satisfactoria: no hay duda, la voluntarina es el mejor precursor de la oxitocina. Todo esto lo convierte también en un buen medicamento para recetar en casos de apatía, infelicidad, soledad crónica, insatisfacción o falta de sentido vital.

9. Urgencias sociales. El voluntariado atiende de forma preferente a los más empobrecidos, a los que tienen menos cobertura social. El voluntariado está para atender a todos, pero su esencia ética le hace orientarse preferentemente a los excluidos del sistema social, a los que no tienen cobertura sanitaria ni social, a los últimos de las listas de espera para recibir algo que les corresponde por derecho, humano y social. El voluntariado hace suyo el principio ético de “el menor mal de la mayoría”, de Karl Popper, frente al principio utilitarista de “el mayor bien de la mayoría”, de John Stuart Mill. Este último esconde no pocas demagogias en todos los órdenes, y el mismo gustan declamar no pocos gestores públicos, para que se beneficie del mismo siempre la misma mayoría, y no lo alcance siempre la misma minoría, cada vez más mayoritaria: más de 8 millones de pobres en España y la tasa de pobreza infantil mayor de la Unión Europea, por citar algún dato. El menor mal de la mayoría nos aproxima a la idea de la “vida buena”, del decrecimiento, del reparto justo de la riqueza, o de aprender a vivir mejor con menos cosas.

10. La Red de la Hospitalidad. El voluntariado no trabaja solo, lo hace en equipo, como parte de una RED de ayuda con otros voluntarios y profesionales. Hemos pasado de la era Superman a la era Spiderman. Lo eficaz ya no son los supermanes, los héroes solitarios, ni profesionales ni voluntarios, sino los equipos interprofesionales, las redes colaborativas, el trabajo desde un marco global en un mundo global en el que las fronteras físicas y políticas se ven superadas y actualizadas por una  nueva identidad cosmopolita y hospitalaria con el extranjero, fuertemente arraigada en la ideología de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. La hospitalidad se define en el diccionario como la acogida de aquél que se encuentra temporalmente fuera de su hogar, nada que ver con las vallas llenas de cuchillas, nada que ver con la privatización de los derechos sociales. El voluntario que todos y todas llevamos dentro, ese que nos hace sonreír y escuchar a un paciente más allá del contrato de trabajo, ese que nos hace dar algo más de lo estipulado, ese que nos hace salir de nuestra zona de confort o de espectador, el que nos hace tomar decisiones éticas y valientes, es el que va tejiendo cada día, poco a poco, una red de solidaridad, salud y bienestar social.

lunes, 19 de junio de 2017

Por un uso responsable de los consejos de autoayuda y recetas de psicología cotidiana

"Hay amores que matan y hay odios que salvan", nos recuerda Carlos Castilla del Pino en su libro "Teoría de los Sentimientos". Carlos Castilla del Pino (neurólogo, psiquiatra y escritor 1922-2009), se refiere a que el amor y el odio no son ni buenos ni malos, lo que les otorga valor en un sentido o en otro es precisamente el contexto de la situación, y la persona a la que se lo atribuimos. 

Esa misma frase, dicha a una mujer que convive con un asesino en potencia en su casa, por tratarse de un machista agresivo y sin empatía, por ejemplo, es sin duda un consejo acertado y preventivo para su futura supervivencia. Sin embargo, si le decimos a la misma mujer que cultive la meditación o el perdón, es posible que se lo ponga muy fácil a su agresor y la mande a meditar para siempre.

Muchas de las recetas y consejos prácticos que escuchamos para vivir con más plenitud y ser más felices, suelen caer en el mismo error: considerar que todos somos iguales. Somos iguales en dignidad y en derechos esenciales, pero somos diversos y diferentes en talentos, circunstancias, proyectos vitales, vivencias personales. Si todos fuésemos iguales, si no fuésemos únicos e irrepetibles, no existirían los médicos ni los farmacéuticos: iríamos a un cajero a por la medicina y todo solucionado. Tampoco existiría la psicología diferencial. Ni la diversidad humana: ¡Hitler habría triunfado! Pero lo cierto es que no hay enfermedades sino enfermos, no hay problemas sino personas diferentes que viven el mismo problema de forma diferente, y cada cual vive y experimenta sus dificultades y angustias de una manera única y en un contexto único, de ahí la necesidad de un especialista que determine la mejor medicina y el mejor tratamiento a seguir, que personalice lo que realmente necesitas, que puede ser muy distinto de lo que necesita tu vecino, o tu hermana. Otra cosa bien distinta es en manos de quién te pones, y cuáles son tus consejeros/as de cabecera o de cafetería: elige tus consejeros o especialistas, pero elige a los buenos, experimentados y acreditados/as.

Lo mismo que auto-medicarse, salvo unas tiritas, bálsamos y poco más, es irresponsable, también lo es auto-ayudarse, salvo algunas emociones pasajeras, pequeños conflictos cotidianos y poco más. Siempre ha habido manipulación, y es fácil manipular en el estrato de las "creencias", cuando éstas son confusas o débiles, cuando en tiempos de falta de sentido la gente necesita más que nunca creer en algo y en alguien, y cuando hay un absoluto desconocimiento de los fundamentos o principios activos de lo que te están contando. Cuando te inoculan una creencia errónea o peligrosa sobre, por ejemplo, lo que necesita tu pareja para ser feliz, y la "compras" (= la aceptas como verdadera), automáticamente, tus valores, actitudes, decisiones y comportamientos se vuelven coherentes con esa creencia. Por supuesto, entre esas decisiones te cuelan que le compres el libro y le hagas todos los likes que puedas el gurú de turno.

Otro ejemplo de los prospectos de los medicamentos que nos puede servir: en las recetas de auto-ayuda rara vez te citan los "fundamentos psicológicos y científicos de las mismas", generalmente te remiten a un "testimonio" de alguien, que no eres tú ni de lejos, al que, supuestamente, le ha funcionado la receta. Y, por si esto fuera poco, habría que investigar cuántos de esos testimonios son realmente ciertos, es decir, están investigados y certificados de forma científica.

Yo creo que lo último que necesita un perverso narcisista es que le digamos que sea positivo y cultive sus fortalezas y su autoestima: ahora será un perverso narcisista más seguro de sí mismo, más crecido, y más peligroso también. Y el problema es que la mayoría de las recetas de auto-ayuda no informan de sus contra-indicaciones, y deberían hacerlo, como lo hacen los medicamentos, porque estamos jugando con la felicidad, incluso la vida de las personas.

Toda la variada gama de la atracción, como la atracción del amor, la atracción del dinero, la atracción cósmica ... en realidad te está diciendo que renuncies a tu capacidad de labrar tu propio futuro, con tus propias decisiones, con tu planificación racional, y que te pongas en manos de unas leyes de atracción absolutamente irracionales. Una cosa es focalizarse en lo que quieres lograr y hacer una visualización previa (pero ojo, sin grandes fantasías y delirios de grandeza) para motivarte y enfocar tu energía psicológica y física, tu tiempo, y otra bien distinta poner tu voluntad en manos de una magia cósmica que no existe.

En resumen, ¿he sido un poco exagerado en algunos ejemplos? Es posible, pero sin llegar a tanto (aunque a veces desgraciadamente se llega), el espectro de posibilidades es muy amplio. Y los efectos secundarios de la auto-ayuda de masas existen de verdad, y podrían evitarse (deben evitarse), si el consejo o técnica en cuestión tiene en cuenta, al menos, los cinco criterios "éticos" siguientes:
  1. Informa siempre para qué tipo de personas puede ser útil el consejo, y para qué casos o tipo de personas puede ser contra-producente. Se honesto/a, humilde y realista, parte de la base que no hay consejos universales para todos.
  2. Documenta bien el consejo o la técnica con autores/as, publicaciones y modelos teóricos. Mejor de estudios y papers vinculados a universidades de prestigio, que de empresas o marcas privadas, que sobre todo buscan el beneficio como fin.
  3. Explica los límites del consejo-técnica y realmente hasta donde puede ayudar y, en caso de problema mayor o diferente, sugiere la derivación a un profesional de la terapia o psicología.
  4. Tiene un tono y contexto altruista y colaborativo, es decir, no trata insistentemente de invitarte a comprar el libro, el curso o el remedio milagroso. Otra cosa es que cite el libro o el curso si quieres aprender más, pero el sólo consejo es un aporte compartido que puede ayudar.
  5. No desacredita ni va en contra de otros profesionales, como los médicos, psicólogos o nutricionistas, sino que el consejo se presenta como un plus o un complemento que puede ayudarte. Por ejemplo: el pensamiento positivo y el enfoque en las oportunidades, te ayuda a llevar mejor un tratamiento de rehabilitación de una articulación (como realmente me ocurrió a mí).
César García-Rincón de Castro (2017)

lunes, 5 de junio de 2017

Lienzo para el diseño de proyectos de Educación para el Desarrollo Humano y Aprendizaje Servicio en centros educativos


El lienzo para el diseño de proyectos de Educación para el Desarrollo Humano (en adelante EpDH) y Aprendizaje Servicio (en adelante APS), para centros educativos es una útil e intuitiva herramienta para los educadores y equipos docentes que quieran poner en marcha un proyecto de EpDH - APS hacia la sociedad, o bien una campaña concreta.

Está basado en el Business Model Canvas, el lienzo del modelo de negocios, muy utilizado en el ámbito del emprendimiento, es una adaptación personal del mismo porque me parece un recurso que, de un vistazo rápido, nos hace dibujar y tener en mente todos los aspectos iniciales y organizativos del proyecto.


¿Cómo se utiliza? Primero tenemos que dibujarlo o imprimirlo en grande, en un papel continuo. Una vez que lo tenemos delante, con pos-it y rotuladores iremos añadiendo ideas en las distintas dimensiones del lienzo. Cuando lo tengamos todo puesto y consensuado, decidimos llevar el proyecto adelante (o no) o bien hacemos las modificaciones oportunas en el mismo.

En las últimas páginas del dossier en PDF, tras la explicación de todos los módulos está el lienzo en alta calidad, para poder imprimirse en el tamaño que se desee (A3 – A2 – A1) y también están todos los módulos del mismo en hojas separadas, cada cual con su logotipo, con el fin de trabajar cada módulo por separado y con más detalle. Una opción interesante y muy visual puede ser pegar estas hojas individuales sobre un gran lienzo en blanco de papel continuo, en la misma colocación que están los módulo en el lienzo.


Sobre cada módulo recomiendo no escribir directamente, sino pegar notas adhesivas con el fin de poder cambiar / quitar / poner sin malgastar hojas de papel.

El lienzo está disponible en PDF AQUÍ con vista previa.

lunes, 6 de marzo de 2017

25 años de Servicio Social en el Colegio Ntra. Sra. del Recuerdo: mi experiencia profesional de 16 años en 5 etapas.

El pasado 25 de febrero de 2017 estuve en un encuentro en el Colegio Ntra. Sra. del Recuerdo (Compañía de Jesús - Madrid) en el que conmemoramos los 25 años del Servicio Social, un proyecto que tuve la suerte de desarrollar desde sus inicios. En dicho encuentro al que asistieron unas 500 personas entre padres y madres de familia, antiguos alumnos y personas clave en el desarrollo de este programa de Educación Prosocial y en el Servicio Social, entre las que me encontraba, rememoramos las claves de éxito, recordamos momentos muy buenos, y creo que también renovamos la llama del compromiso social y profesional para seguir adelante, cada cual desde su rol actual.

Os comparto aquí las palabras que dije en mi intervención, en la que hice un recorrido por lo que fueron los 16 primeros años de la experiencia y las claves de desarrollo de este programa, que hoy, 25 años después, sigue siendo una apuesta educativa sólida y un modelo de referencia para muchos otros centros educativos:

El primer sentimiento es de un profundo agradecimiento (GRACIAS) por haber sido parte de esta historia. Es un encuentro festivo, para celebrar, compartir lo vivido y avivar la llama del servicio que un día encendimos.

Es una suerte personal y profesional el haber sido elegido para desarrollar esta misión. Ha sido una construcción colectiva de todos/as los que estamos aquí, por ello sentiros todos reconocidos en mis palabras, me gustaría nombrar a muchas personas y contar muchas cosas, que espero podamos compartir luego. Especialmente, esta tarde quisiera tener presentes a todas las personas que fueron compañeros/as de camino en este proyecto, y ahora, desde la casa del Padre, son los luceros que iluminan este mapa del Servicio Social que seguimos recorriendo y ampliando.

Siempre me pregunté ¿Por qué yo? Creo que no elegimos del todo estar donde estamos, nos eligen, alguien nos muestra un camino, nos abre una puerta. Esto fue una llamada inesperada, yo estaba encaminado a hacer un Erasmus en Lovaina al terminar Trabajo Social, pero escuché esta llamada, me entusiasmó, renuncié a Lovaina y me embarqué en esta misión. 

Y así llegué en junio de 1990 a entrevistarme con el P. Agustín Alonso, S.J., desde el primer momento nos caímos bien: “tienes muy buena planta” me dijo Agustín, y yo me dije “esto va bien”.

5 Etapas de mi experiencia en el Servicio Social:

1. Inicios (1990-1991): posibilitar un servicio en salida.

Tuvimos muy claro desde el comienzo, tanto el P. Agustín Alonso como yo, que el servicio debía ser hacia fuera, de Jerusalem a Jericó, saliendo de “aquestos tutelares muros”. Aprender a servir implica renuncias y desafíos a las zonas de confort. Implica, como bien dice hoy el Papa Francisco en E.G., ser “Iglesia en salida”.

Además apostamos por un servicio que se hace “encuentro con los rostros de la pobreza”, que es también encuentro con Cristo. Entendimos que ese encuentro era el momento pedagógico clave que coloreaba y dinamizaba especialmente las 4 C que definen al alumno ignaciano: Consciente, Compasivo, Competente y Comprometido.

Por eso, el primer trimestre del curso 1990-1991, lo dediqué a hacer un trabajo de campo a golpe de teléfono y visita presencial. En aquella época, sin ordenadores, ni internet, ni skype, ni whatsapp, me resultó muy fácil conseguir proyectos, el terreno estaba virgen, éramos los primeros en ofrecer un proyecto de servicio social escolar tan sistematizado, y además cuando me presentaba en las organizaciones con las palabras mágicas “Comillas”, “Recuerdo” o “Jesuitas”, se abrían casi todas las puertas: en tres meses ya teníamos 15 proyectos, los suficientes para empezar.

A partir de enero de 1991 fui pasando por las 7 secciones del entonces 3º BUP, a explicar a los alumnos/as los proyectos y el programa general. Me sentí muy bien respaldado y acompañado, entonces y siempre, por la dirección del colegio, los tutores y la Jefatura de Formación (primero J.M. López Álvaro y después P. Antonio España).

Se apuntaron unos 100 alumnos/as, y fue un éxito en general esta primera experiencia de prueba.

2. Creación de una RED en torno al servicio (1991-1994): servir en compañía.

El éxito de la experiencia piloto inicial nos llevó en el curso 1991-1992 a plantear el Servicio Social para todos los alumnos/as, de tal forma que era bueno que todos tuvieran la oportunidad de vivir y aprender lo mucho que aportaba la experiencia: “Estudiar sirve, pero servir enseña cosas que no se aprenden en los libros”.

Pronto vemos esencial el acompañamiento en el servicio a los alumnos/as, y ello hace surgir una red de acompañantes. Comenzaron dos madres de familia y en poco tiempo teníamos una red de 100 padres y madres acompañantes. Esta red comenzó en Luisa Miranda, luego durante 10 años fue coordinada por Almudena Zerolo, y más tarde por Maita Palazón. Os puedo asegurar que el apoyo y protagonismo de este “genio femenino” como reclama el Papa Francisco en la E.G. acerca de la figura de la mujer en la Iglesia, ha sido clave para este proyecto.

Tal fue el eco que tuvo este voluntariado de padres acompañantes, que la APA de entonces, siempre muy involucrada en el Servicio Social, con Gabriel y Cristina Castañón, sus presidentes, a la cabeza, decidió crear una Vocalía de Acción Social, para ofrecer voluntariado a padres en general, y también padres acompañantes al proyecto de Servicio Social con alumnos.

3. Experiencia-Reflexión-Acción (1992-1999): Saber más para servir mejor.

Una vez consolidada la estructura en torno a la experiencia de servicio social y su acompañamiento, si bien habíamos iniciado de forma incipiente algunos talleres y acciones formativas, como estaba previsto en el proyecto desde sus comienzos, nos preocupaba la formación y la reflexión en torno a esa experiencia, como diría San Vicente de Paúl, maestro de la caridad inspirado por Ignacio de Loyola: “saber más para servir mejor”.

Los primeros siete años, desde 1992 hasta 1999, tuvimos un equipo de 6 alumnos de prácticas de T. Social de U.P. Comillas cada curso, llamado “Equipo Educativo-Social”, que preparaban y dinamizaban conmigo los talleres en el aula. Cada cual tenía asignado un grupo en cada sección.

La complejidad creciente del proyecto, cada vez me restaba más tiempo para atender a los alumnos de prácticas, y por ello  en el curso 1999/2000 decidimos finalizar la colaboración con Comillas y hacer la formación de otro modo: así nacieron las Tutorías de Pastoral social, en colaboración más estrecha con el Dpto. de Pastoral. Tanto el P. Rafa Mateos, como el P. José Ignacio Vitón, fueron excelentes apoyos en el servicio social. De hecho, mi guitarra y yo éramos habituales colaboradores en las Campañas de Navidad, en los Encuentros de Loyola en verano, y más tarde en el Campamento de Santa María de Huerta con mujeres presas y sus niños.

En aquellos años de renovación pedagógica incipiente en la LOGSE, varios profesores/as compañeros/as se implicaron, vía transversalidad educativa, en trabajar el servicio social en sus asignaturas, y esto aportaba mucho valor al proyecto. 

Del mismo modo, fueron años de una intensa y extensa actividad comunicativa de la experiencia en congresos de educación, cursos de formación, revistas y publicaciones… 

4. Innovación y mejora continua (2000-2003): Ad Maiorem Dei Gloriam.

La innovación, la investigación, la búsqueda de la excelencia y la mejora continua fue uno de mis empeños, que me llevó a formarme más y a hacer una Tesis Doctoral sobre el proyecto. 

En este empeño por mejorar, llegó en el año 2000 el Premio Santillana (nos dieron el de Bachillerato y el Premio Especial al mejor proyecto entre todos los presentados). Años antes, en 1994 ya recibimos el 2º Premio de Experiencia Didáctica en el Área de Letras, del CDL. Enseguida, en 2001 llegaría la lectura de la Tesis, que estuvo muy bien representada por muchas personas de aquí, y que obtuvo un Sobresaliente Cum Laude.

En estos años hubo avances como la “Comisión de Trabajo Social”, a iniciativa del P. Miguel Ángel Jiménez de Abad, que ya involucraba a todas las áreas del colegio, o la “Feria de la Solidaridad”, que mejoraba la presentación de los proyectos a los alumnos, estrechaba los lazos con las instituciones y visibilizaba el Servicio Social en el colegio.

5. Nuevos objetivos y retos en el servicio (2004-2006). En todo amar y servir.

A partir del curso 2004-2005 es cuando crece en mí una sensación de misión cumplida, una necesidad de ampliar y engrandecer esta misión en otros campos, y la convicción de que otra persona puede continuar con este proyecto, al tiempo que yo puedo afrontar nuevos retos profesionales y sociales. Llevé esta meditación-discernimiento en mi interior durante todo ese curso, y el primer trimestre del 2005-2006. En febrero de 2006 es cuando comuniqué al P. Isidro González Modroño mi decisión de dejar el proyecto al final de curso, con el fin de buscar y preparar el relevo con tiempo.

Y así es como Almudena Egea, fue elegida y llamada, como lo fui yo en su día, para continuar esta misión, que acogió, todavía recuerdo sus palabras, “como un regalo en las manos”, el mismo que yo había disfrutado durante 16 años. Con la perspectiva y la sabiduría del tiempo, a 11 años de aquella decisión, y en el marco de esta celebración, puedo decir que fue un acierto, tanto para el colegio por lo que supone de nuevas ideas y personas que siguen avivando la llama del servicio, como para otros proyectos que he acompañado y acompaño en la actualidad, porque esta red de Educación en el Servicio Social, en la auténtica caridad evangélica, que comenzó en un despacho casi vacío en el edificio de COU entonces, hoy es muy grande, mucho más de lo que podamos imaginar. ¡Muchas gracias!

César García-Rincón de Castro

lunes, 6 de febrero de 2017

The Magic Shoes: una obra de teatro infantil que estimula todas las inteligencias.


Hace poco estuve viendo la representación infantil "The Magic Shoes" en un centro educativo de Madrid, en calidad de invitado y evaluador pedagógico de la obra, y puedo decir que se trata de un producto pedagógico y cultural excelente: muy recomendable para centros educativos y culturales.

Como bien se apunta en el dossier The Magic Shoes: "Si pensamos en Inteligencias Múltiples y Competencias Educativas, el espectáculo es capaz de estimular muchas de estas inteligencias y competencias presentes en el Curriculum LOMCE: la lingüística (lengua extranjera), la corporalcinestésica (movimiento y baile), la social-cultural (interculturalidad), la musical (variedad de ritmos y melodías), la interpersonal (colaboración y trabajo en equipo), la intrapersonal (identificación y expresión de emociones), la actividad emprendedora (la protagonista del espectáculo pone en evidencia varias dimensiones del espíritu emprendedor: motivación, esfuerzo, valores, perder el miedo...). Al mismo tiempo refuerza algunos contenidos curriculares como los medios de transporte, los tipos de danzas y diferentes ritmos musicales".

La obra está creada en inglés, aunque también puede interpretarse en español, ya que Lara Caterina es, además de una excelente y profesional actriz y bailarina de claqué, profesora titulada de inglés con nacionalidad británica y española. Es, por tanto, una interesante apuesta para centros bilingües.

El argumento está muy bien estructurado de forma progresiva, y el público infantil participa en varios momentos con baile, canto, movimiento, adivinanzas, lo que hace que no pierdan su atención durante toda la representación y disfruten mucho. El hecho de ser una sola actriz, que además lleva su propio decorado con paneles desplegables tipo roll-up (que puede verse en las fotos), lo convierte en una propuesta muy rentable y adaptable a cualquier entorno escénico.

Lara Caterina representa a Molly, una niña muy patosa que un día descubre unos zapatos mágicos con los que es capaz de bailar, y a partir de ahí, sale de su habitación y se lanza a ser artista en una gira mundial. Hay aquí, creo yo, un interesante mensaje de "salir de la propia habitación interior y abrirse a la realidad, sin miedo, abandonar la zona de confort y esforzarse". Pero Molly, poco a poco descubre que sólo es bailarina gracias a los zapatos especiales, y decide prescindir de ellos e intentarlo sin zapatos mágicos: y entonces descubre que puede hacerlo y lo logra. Los zapatos mágicos han sido un medio para desarrollar el propio talento. Gran mensaje y moraleja final de la obra: para lograr algo, primero hay que atreverse y después esforzarse mucho para conseguir lo que uno desea.

César García-Rincón de Castro.

Más información sobre "The Magic Shoes" en este vídeo: Vídeo The Magic Shoes
Dossier pedagógico en este enlace: Dossier The Magic Shoes