domingo, 13 de abril de 2014

Coaching prosocial para equipos y entidades: la ventana de la solidaridad

El coaching prosocial es una interesante herramienta de trabajo con equipos y organizaciones del ámbito de la solidaridad y la educación para el desarrollo (EpD) para disponer de sólidos marcos de referencia de análisis y evaluación, que nos hagan caer en la cuenta de "dónde estamos" y nos ayuden a reprogramar la brújula personal y colectiva del "hacia dónde vamos". Se trata de "pensar de otras maneras" y desde otros parámetros, aprender a pensar y a pensarnos en el día a día de nuestras acciones y proyectos, tarea clave para comenzar a innovar, por ejemplo, y hacer las cosas de otro modo para obtener resultados diferentes.

Aquí comparto y comento en detalle una de las dinámicas y modelos que suelo utilizar en los cursos y sesiones de coaching prosocial. Son un total de 25 modelos que he ido desarrollando a lo largo de 20 años de experiencia en ONGs, centros educativos, universidades, empresas e instituciones públicas. Todos ellos implican un trabajo con pos-it y esquemas, marcos de referencia, metáforas, con el objetivo de "caer en la cuenta" (un ejercicio clave en Gestalt) y a partir de ahí visualizar otras posibilidades y proyectos, o mejorar los actuales.

Los modelos a utilizar se concretan y seleccionan en la entrevista previa con el cliente-entidad, para ajustarlos bien a su necesidad de entrenamiento y reflexión.

Dinámica de "La Ventana de la Solidaridad":

Solicitamos a los participantes que pongan en unos pos-it o tarjetas todas aquellas cosas que hacen para ayudar a los demás, es decir, de qué modo manifiestan su solidaridad habitualmente.

Es importante señalar que pongan un comportamiento o acción en cada pos-it o tarjeta.

A continuación, y antes de hacer la puesta en común de los pos-it, haremos en el suelo (con cinta de pintor) o bien en un papel grande o pizarra, una cruz con dos ejes:

a) Eje vertical causas – consecuencias: en el extremo de arriba escribimos la palabra “causas” y en el extremo de abajo, escribimos la palabra “consecuencias”.

b) Eje horizontal acto espontáneo – acto consciente: en el extremo de la derecha escribimos la palabra “acto consciente”, y en el extremo de la derecha escribimos la palabra “acto espontáneo”.

De tal modo que nos quedan cuatro cuadrantes, o una ventana con cuatro cristales, que resultan del cruce de ambos ejes, y que vamos a llamar de la siguiente manera:

1. Solidaridad visceral-expresiva: consiste en acciones espontáneas que trabajan en las causas de la pobreza y la marginación. Son conductas movidas por fuertes sentimientos, por rabia, por indignación. Constituyen entonces todas esas acciones más o menos esporádicas de lucha, protesta, manifestaciones, acampadas.

2. Solidaridad emocional-compasiva: acciones espontáneas que trabajan en las consecuencias de la pobreza y la marginación. Son comportamientos puntuales de ayuda, movidos por sentimientos de empatía y compasión (= padecer con), que tratan de paliar situaciones puntuales o contenerlas, pero que de ningún modo van a cambiar la realidad.

3. Solidaridad asistencial-corporativa: son acciones colectivas de grupos de personas que trabajan en el seno de una organización o un proyecto con el objetivo de atender necesidades de colectivos o paliar los efectos de la pobreza y la marginación, pero fuertemente enfocados en las consecuencias y desbordados por el volumen y el peso de las mismas, sin tiempo ni espacio para ocuparse de las causas y estructuras que generan esos problemas.

4. Solidaridad utópico-proyectiva: son acciones desarrolladas, bien por personas de modo colectivo o de modo individual, en torno a un proyecto-misión de cambio y transformación social, con unos hilos conductores muy claros y un objetivo de transformación progresiva de estructuras sociales y actitudinales, mediante procesos educativos con la población y de incidencia progresiva en estructuras políticas, sociales y económicas.

Una vez que se explican los 4 cuadrantes y se dibujan, cada cual se levantará e irá colocando los pos-it o tarjetas que escribió anteriormente en el cuadrante/s al que cree que corresponden sus acciones de solidaridad. Lo normal es que hagamos cosas que tengan que ver con varios cuadrantes.

Para reflexionar podremos hacernos estas preguntas:

¿En qué nos enfocamos más y en qué menos? 
¿Qué tipo de solidaridad ejercemos de modo individual? 
¿Y de modo colectivo, como entidad? 
¿Cuál es nuestra misión y en qué medida lo que hacemos está alineado con esa misión? 
¿Qué debemos potenciar más y qué menos?
¿Qué visión del mundo y de la pobreza hay cuando miramos a través de cada uno de los cuatro cristales? ¿Qué paisajes y horizontes vemos?
¿Cómo se relacionan unos cuadrantes con los otros? ¿Cómo diseñar un proyecto o acción solidaria que entre por un cuadrante y termine en otro?
¿A quién servimos realmente si sólo nos enfocamos en paliar las consecuencias?

Es importante señalar, que no necesariamente hay cuadrantes buenos y cuadrantes malos, que todos pueden aportar al proceso. Lo realmente preocupante es quedarse anclado a la “zona de confort” de nuestro cuadrante preferido, tanto individualmente como colectivo, y no cambiar, no viajar hacia otros cuadrantes, no innovar en definitiva.

Será importante plantearse, bien individualmente o bien como equipo-entidad, la necesidad de gestionar un cambio si nos descubrimos y nos vemos reflejados sólo en uno de los cuadrantes, y sobre todo, si este cuadrante es de la zona de abajo (enfocados sólo en paliar las consecuencias).