Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar: un proyecto educativo en clave de Valores Sociales y Humanos para Educación Primaria

El ser humano ha evolucionado gracias a la cooperación, no a la competición, de esto hoy ya no nos cabe ninguna duda, y hay muchos estudios que lo avalan. Y la cooperación tiene sus claves, su genoma social, y por eso somos "homo socius" como ya dijo Aristóteles, y no tanto "homo hominis lupus" como dijo Thomas Hobbes.

El proyecto pedagógico-competencial Las 5 Huellas de la Convivencia Escolar está diseñado para rescatar esa huella humana, reforzarla y hacerla más ancha y profunda. Ha sido desarrollado con éxito ya en un colegio público dependiente del CTIF Madrid-Este, en un curso de formación a todo el claustro, durante el curso escolar 2015-2016.

Está fundamentado en tres grandes pilares de la psicología para educar en Valores Sociales y Humanos: autoconcepto (identidad personal), reconocimiento del otro (identidad social) y cooperación inclusiva con otros (identidad cosmopolita).

Para desarrollarlo he definido 5 dimensiones de la competencia "Convivencia Escolar Inclusiva", siendo cada una de ellas una huella de aprendizaje, una dimensión o descriptor, que he llamado de la siguiente manera:



Cada huella está a su vez formada o descrita por 6 desempeños competenciales, 2 por cada uno de los pilares de la educación en Valores Sociales y Humanos. En el siguiente gráfico lo podemos ver mejor:



De tal forma, que el proyecto completo incorpora 30 desempeños competenciales, para los cuales he diseñado 30 situaciones de aprendizaje o actividades. Estas actividades se encuentran en el dossier para el profesorado de este proyecto.

Además he compuesto unas retahílas musicales para cada una de las huellas, con el fin de reforzar los aprendizajes desde las más inteligencias posibles. Del mismo modo, el diseño de los logotipos de las huellas en alta calidad, nos permite hacer con las mismas diferentes productos de comunicación, visuales y kinestésicos:



Es importante que los centros educativos tengan previstas en su Proyecto de Convivencia Escolar (para mí el proyecto más importante hoy y el más educativo) diferentes medidas correctivas, como los protocolos de acoso escolar y bullying, pero más importante es aún, tener un proyecto de Educación en la Convivencia Escolar, como base de una ética de la integridad frente a una ética externa o de los límites: esta es la filosofía de nuestra propuesta.

El proyecto completo en formato PDF imprimible de alta calidad, con todos los diseños, desempeños y actividades competenciales, se encuentra disponible en el catálogo de Dinámicas de Grupo Cocinando Aprendizajes: Más información AQUÍ.

Sociedades esponja: ¿una solución al problema de la modernidad líquida?

Zygmunt Bauman (1925-2017) ha explicado de forma brillante y metafórica el problema de la sociedad actual: las viejas instituciones que aportaban solidez a los cuerpos sociales (grupos, comunidades, instituciones) han perdido la capacidad de generar enlaces fuertes y estables entre sus moléculas (personas) y poco a poco se han licuado, han pasado del estado sólido al líquido, generando esa sensación de que la realidad se nos desparrama entre las manos. La metáfora es sobre todo química: en los sólidos las moléculas están fuertemente unidas por enlaces (en psicosociología sería contrato social, contrato emocional, compromiso, normas, sinapsis social, responsabilidad) y en los líquidos los enlaces se pierden y debilitan hasta el punto que las moléculas pierden la capacidad de crear estructuras mínimamente estables. La idea no es nueva en sociología, pero sí actualizada. En los inicios de la sociología, Henri de Saint-Simon junto con Auguste Comte, en el siglo XVIII ya contemplaban la idea de una Física Social (metáfora entre física y sociedad) cuando hablaban de sociedades estáticas y sociedades dinámicas (orden y progreso), así como del equilibrio estático del viejo orden y del equilibrio dinámico de las sociedades progresistas.

Bauman es muy crítico con este proceso de progresiva licuefacción social: llega a sugerir que es en cierta medida provocado por fuerzas de intereses económicos, ya que alguien gana dinero a partir de las rupturas de otros, de la desunión, de la desagrupación. El consumidor interesa solitario, egocéntrico, individualista, porque de este modo se venden más unidades: la gente no está dispuesta a compartir sus bienes, y si está cada vez más sola no tiene con quién. Pensemos en una familia con dos hijos en la que la pareja / cónyuges se separan: uno de los dos necesita otra casa, otra televisión, otros electrodomésticos, los hijos otra habitación con otros muebles para cuando se turnan, todo se multiplica por dos. Y alguien gana dinero con ello, mientras esta familia se empobrece y la Tierra también por el consumo duplicado.

No creo que empezar a hablar de "mundo gaseoso" (que ya se habla) como continuación de la idea de Bauman, como el siguiente paso hacia la disolución humana, como metáfora de las burbujas, lo expansivo, la volatilidad, sea la solución al problema. Prefiero ser más humanista, sintético y pro-positivo, y esta es mi propuesta de síntesis basada en el principio de las sociedades resilientes: sociedades esponja.

Yo hablaría de sociedades esponja, porque las esponjas tienen una estructura abierta y porosa, flexible y resiliente, que además es capaz de "absorber los líquidos" e integrarlos dentro de su estructura. Necesitamos proyectos de sociedad resilientes, acogedores y hospitalarios (como las esponjas marinas), que sin pretender volver al viejo orden (el propio Bauman no lo ve factible ni viable), genere comunidades diversas de intereses e identidades compartidas, y resistentes a los cambios y golpes de la vida (como las esponjas).

Pero veamos cuáles son en concreto las características de las esponjas, tanto las marinas naturales como las esponjas artificiales y la melamina espumizada (goma-espuma), para tratar de llevar la metáfora a unos principios o ejes de diseño de propuestas sociales:

1. La esponja tiene capacidad de absorción de los líquidos, en cuanto la pones en contacto con el liquido, automáticamente lo empieza a absorber sin hacer mucho esfuerzo, por una propiedad física. El líquido pasa de ser algo incontrolable e inmanejable, a estar dentro de una estructura, adquiere una nueva forma, y puede trasladarse con mayor facilidad.

2. La esponja es capaz de amortiguar los impactos y agresiones de la modernidad, es resiliente, aunque sea sometida a presiones, vuelve siempre a su estado habitual. Los factores de resiliencia de Luis Rojas Marcos, ya los expuse en otro post mío sobre Resiliencia y Aprendizaje.

3. Las esponjas absorben la energía del sonido, transformando las ondas sonoras en calor, por ejemplo. Se utilizan como aislante acústico, pero los ruidos que absorben (ondas sonoras físicas) se transforman en fuente de energía. Sociológicamente, pueden transformar el "ruido social" en otra forma de energía, en otros usos.

4. La esponja no es hermética o cerrada, sino que permite a las distintas partículas y moléculas entrar o salir con libertad, o cambiar de lugar en la estructura, tiene poros y múltiples canales de movimiento y conexión.

5. Las esponjas son matriciales, no están dispuestas jerárquicamente, sino mediante una combinación de roles y funciones, de cavidades de diversos tamaños por las que es muy fácil conectarse todos con todos.

6. Las esponjas, tanto las naturales como las artificiales, tienen capacidad de filtrado de partículas tóxicas, las cuales pueden reutilizar o deshechar por un canal habilitado para ello (las esponjas naturales). Pensemos en ideas tóxicas o prácticas disfuncionales dentro de las sociedades o grupos humanos.

7. Las esponjas son excelentes conductores eléctricos cuando están humedecidas, de hecho se utilizan en electroterapia (esponja-balleta) para este fin. Ello quiere decir, por ejemplo, que cuando unimos el líquido con la esponja, podemos ser de más utilidad que por separado. Pero también, que las sociedades esponja pueden ser "conductoras" de nueva energía social.

8. Las esponjas son hospitalarias: en concreto las esponjas marinas albergan dentro de sí a muchos otros animales y formas de vida marina que encuentran cobijo en las mismas. La hospitalidad definida como dar calor, alimento y cobijo a quien está temporalmente fuera de su hogar (o de su sociedad, o de la sociedad, o del mundo) me parece uno de los valores y principios más importantes de una sociedad, pero ha de ser una sociedad esponja: abierta, resiliente, con capacidad de integrar la diversidad.

Aquí está la propuesta y la idea, ahora le corresponde a cada cual reflexionarla en su entorno, su institución, su propia vida y ver qué podemos aprender de las esponjas, cómo nos pueden ayudar, por ejemplo, a inspirar nuestra cultura organizacional, nuestra visión del mundo y de las sociedades, nuestro programa político, nuestra comunidad de personas.

(c) César García-Rincón de Castro (2018)
www.cesargarciarincon.com

¿Qué aporta la resiliencia al aprendizaje?

Las conexiones de la resiliencia con el aprendizaje y la educación en general, están cada vez más claras y son cada vez más prometedoras.

Comencemos por definir la resiliencia y sus 6 pilares clave, para después examinar las conexiones de los mismos con la escuela y las posibilidades desde el aprendizaje.

La palabra deriva del latín "resilere", que significa rebotar, y se ha utilizado en el campo de la física para describir la elasticidad de un material, propiedad que le permite absorber energía y deformarse sin romperse, cuando es presionado por otro objeto o fuerza exterior, y seguidamente recuperar su extensión o forma original.

En mis cursos y conferencias suelo sacar una pelota de goma-espuma y digo: "imaginaros que esta pelota es nuestra mente". Si la mente es resiliente, cuando la sometemos a presión (presiono y deformo la pelota), una vez que cede la presión, la pelota recobra su tamaño y forma original (dejo de presionar la pelota). Si la lanzamos contra el suelo, la pelota rebota. Si la mente no es resiliente, por ejemplo si la pelota fuera de madera o de arcilla, a base de presionarla acabaría rompiéndose, y si la lanzamos contra el suelo no rebotaría y también acabaría fragmentándose.

¿Cuáles son los pilares de la resiliencia, en qué se sostiene esta necesaria capacidad humana de adaptación, prosperidad y supervivencia? El psiquiatra español Luis Rojas Marcos ha identificado y argumentado sobradamente seis pilares esenciales. Los comento, y debajo en color, formulo preguntas que me hago en voz alta desde la escuela, sin ánimo de ser exhaustivo, y que invito a docentes y comunidades educativas a hacerse también, a plantear más preguntas, tal vez en algún encuentro o reunión reflexiva-evaluativa de final de curso:

1. Conexiones afectivas. Es nuestra capacidad para comunicarnos, relacionarnos, convivir conectados afectivamente y apoyarnos unos a otros. En los momentos más duros de la vida, los lazos afectivos se convierten en nuestros salvavidas. La predisposición natural a vincularnos, alimenta nuestro instinto de supervivencia, nos hace más fuertes y seguros, nos anima a apostar por la vida y a defenderla.

  • ¿Somos un apoyo afectivo para nuestros estudiantes en momentos difíciles? ¿Fomentamos el apoyo mutuo entre ellos?
  • ¿Nos apoyamos afectivamente entre los/las docentes, creamos un clima de afecto y compañerismo?
  • ¿Fomentamos metodologías de aprendizaje en las que se fortalezca más la conexión afectiva?

2. Funciones ejecutivas. Se encargan de gobernar los pensamientos, las emociones y las conductas. Para ello es esencial la capacidad de introspección, la memoria y el auto-control, entendido como capacidad de posponer y demorar a voluntad propia las gratificaciones inmediatas, y de esta forma programar estrategias a medio y largo plazo.

  • ¿Ayudamos a nuestros estudiantes a conocerse mejor a sí mismos, les invitamos a auto-evaluarse?
  • ¿Desarrollamos programas de inteligencia ejecutiva, atención, mindfulness y memoria?
  • ¿Monitorizan los estudiantes su propio proceso de aprendizaje, lo controlan mediante metodologías de enseñanza-aprendizaje innovadoras, elaboran su metacognición?

3. Centro de control interno. Para la resiliencia es esencial localizar y mantener el centro de control dentro de uno mismo (autonomía), saber que el resultado está en nuestras manos y no depende sólo de otros o de las circunstancias externas. Esta capacidad está relacionada con la esperanza, al proveernos de confianza en que ocurrirá, mediante nuestro esfuerzo y enfoque, aquello que deseamos que ocurra.

  • ¿Son protagonistas los estudiantes de su propio aprendizaje o dependen del profesor/a? ¿Participan del proyecto educativo?
  • ¿Qué atribuciones hacen de sus logros y sus fracasos? ¿Son internas o externas? ¿Cómo trabajarlas desde la resiliencia?
  • ¿Qué hacemos para que nuestros estudiantes aprendan a aprender, para que sean más autónomos en sus comprensiones académicas?

4. Autoestima. Sentirnos apreciados/as, valiosos/as para los demás, con capacidad para tomar decisiones y dirigir nuestro programa de vida, es esencial para una autoestima fuerte y estable. La autoestima más estable es la que se basa en el conocimiento de nuestras debilidades y fortalezas, la que nos permite aceptar con serenidad las cosas que podemos cambiar y las que no, y nos inspira sabiduría para distinguir ambas.

  • ¿Les hacemos sentirse útiles y valiosos a nuestros estudiantes? ¿Y a nuestros colegas?
  • ¿Les ayudamos a conocer mejor sus fortalezas y debilidades? ¿En qué nos enfocamos más?
  • ¿Fomentamos su autonomía mediante procesos de toma de decisiones en aspectos que les importan en el aula?

5. Pensamiento positivo. Es congruente con las ganas de vivir y compatible para valorar con sensatez las ventajas e inconvenientes de las decisiones que se toman. Ser positivos y optimistas no es ser ingenuos, sino estar más dispuestos a buscar información, a reflexionar, a cambiar, y a identificar vencer los miedos paralizantes. La dimensión temporal es clave en el pensamiento positivo: ¿Cómo valoramos nuestras experiencias del pasado, cuáles seleccionamos? ¿Cómo nos afectan los sucesos del presente? ¿Qué nivel de esperanza albergamos en nuestro futuro? Las personas optimistas esperan que les vayan bien las cosas, y se predisponen a ello. El pensamiento positivo estimula el sentido de la propia competencia.

  • ¿Somos optimistas y positivos respecto de nuestros estudiantes? ¿Vemos futuro en ellos/as?
  • ¿Fomentamos un lenguaje positivo y esperanzador en la evaluación (auto, co, hetero)?
  • ¿Nos enfocamos en las fortalezas o en las debilidades de nuestra comunidad educativa en general?

6. Motivos para vivir. En tiempos inciertos, peligrosos o de sufrimiento, el sentido de la vida irrumpe con fuerza en nuestra conciencia. Las religiones son espejos donde los creyentes reflejan la esperanza, son en general una expresión del optimismo natural del género humano. Las pasiones, y no los instintos, son el combustible de la esperanza, el ingenio, el valor, y transforman a los seres humanos en luchadores incansables. El sentimiento de caducidad se transforma a menudo en una fuente arrolladora de energía, de pasión por la vida y de creatividad. Tener un plan de vida, una misión, alguien o algo por lo que merezca la pena luchar y esforzarse, es clave para la resiliencia.

  • Como docentes ¿Tenemos un plan de vida, una misión personal y compartida que sirve de hilo conductor en nuestra tarea educativa?
  • ¿Nos apasiona lo que hacemos, lo transmitimos a nuestros estudiantes?
  • ¿Trabajamos la dimensión de sentido de la vida, la compartimos con nuestros estudiantes, transparentamos valores humanos y los facilitamos?