sábado, 3 de enero de 2015

Avances en la comprensión y conceptualización de las "acciones comprometidas"

La Dra. Lance M. McCracken, del Dpto. de Psicología del Instituto de Psiquiatría del Kings College de Londres, sección de Psicología de la Salud, nos ofrece unas reflexiones interesantes acerca del compromiso, algo que todos los educadores/as de lo social perseguimos como un objetivo clave.

Una de las primeras reflexiones radica en la naturaleza del comportamiento comprometido, que no debe situarse exclusivamente como un rasgo o cualidad de la persona (mediante el despliegue racional de sus puntos fuertes), sino también como una "cualidad de la acción", que se determina en un contexto tanto en su cualidad de comprometida como en su efectividad para lograr los objetivos próximos. Aquí me hago una pregunta interesante: ¿Son / deben ser los aprendizajes competenciales (desempeños) cualidades de los estudiantes o cualidades de la acción? Creo que ambas cosas, el compromiso se interioriza mejor cuando el contexto lo facilita y lo muestra mediante educadores comprometidos también con los estudiantes, y mediante dinámicas de compromiso horizontal entre ellos (aprendizaje cooperativo). No se puede esperar un aprendizaje del compromiso desde un enfoque competitivo - individualista del trabajo o de la educación.

Otra reflexión importante es que la acción comprometida es "una acción basada en valores", es decir, entra en eso que llamamos "vida comprometida", forma parte del propósito vital, que además sucede en el "aquí y ahora" (no en el futuro). Cuántas veces utilizamos el condicional y el futuro, o el pasado, para apelar al compromiso de los y las estudiantes o trabajadores, para recordarles lo que "no han hecho" (pero no lo que podrían hacer para mejorar), y nos olvidamos de facilitarlo, reforzarlo y evaluarlo en el "aquí y ahora" de las acciones educativas.

También es importante el concepto de "patrones de acción comprometida", que se desarrollan dentro del contexto de la fijación de objetivos. Estos patrones, para que sean eficaces, deben cumplir al menos cuatro condiciones: que sean prácticos, centrados en el presente, dirigidos a los valores y formar parte de un patrón extendido de comportamiento integrado en el funcionamiento diario.

Otro aspecto esencial es la flexibilidad, es decir, no tomar el compromiso como algo rígido e invariable, y al final causante de estrés innecesario, cuando no frustración; así como la identificación de barreras internas y externas a nuestro compromiso, como la zona de confort (barrera interna) o la presión socio-grupal (barrera externa). Comprometerse es despejar el camino de obstáculos, "allanar los senderos". Creo que gran parte de los problemas socio-laborales, y educativos, tienen su base en la exigencia de "compromisos rígidos, monolíticos e inflexibles", que no dejan a las personas capacidad de maniobra y creatividad en su consecución.

Tal vez lo más interesante, en orden a su puesta en práctica, sean los elementos de un instrumento preliminar para evaluar la acción comprometida, que propone el grupo de investigación del Kings College (Dpto. de Psiquiatría), y que los y las docentes podemos traducir como "desempeños competenciales" o indicadores del compromiso:
  • Soy capaz de seguir una linea de acción después de experimentar dificultades.
  • Cuando fracaso en alcanzar una meta, puedo cambiar la forma de enfocarla.
  • Cuando un objetivo es difícil de alcanzar, soy capaz de dar pequeños pasos para conseguirlo.
  • Prefiero cambiar la forma de acercarme a un objetivo en lugar de abandonar.
  • Puedo seguir mis planes a largo plazo, incluso cuando el progreso es lento.
  • Cuando me fijo compromisos, puedo tanto ceñirme a ellos como modificarlos.
  • Soy capaz de perseguir mis objetivos tanto cuando parece fácil como cuando parece difícil.
  • Soy capaz de persistir en lo que estoy haciendo, o cambiar lo que estoy haciendo en función de lo que me ayude a alcanzar mis metas.
  • Soy capaz de dejar de lado objetivos que experimento varias veces como inalcanzables.
  • Soy capaz de incorporar experiencias desalentadoras o difíciles en el proceso de llevar a cabo mis planes a largo plazo (la vida no es un camino de rosas).
  • Puedo aceptar el fracaso como parte de la experiencia de hacer lo que es importante en mi vida.
  • Puedo aceptar mis limitaciones y ajustar lo que hago en consecuencia.

Son cada vez más las organizaciones que me piden trabajar el compromiso en sesiones formativas y de coaching grupal. Creo que las aportaciones de este grupo de investigación del Kings College, en el marco de la ACT (Terapia de Aceptación y Compromiso) y la Psicología Positiva, llevadas al contexto de la formación-facilitación, así como a su comprensión desde las instancias directivas en las organizaciones, pueden aportar mucho en este sentido, que seguro se traduce en un incremento de las acciones comprometidas de las personas y las propias organizaciones.

viernes, 2 de enero de 2015

Emoticantos: taller de educación emocional para peques y mayores

EmotiCantos es el nombre de nuestro taller pedagógico, tanto en centros educativos como culturales y sociales.

Es un concierto-taller eminentemente participativo, donde grandes y pequeños cantarán las canciones junto con Marina García-Rincón y también eventualmente Jaime García-Rincón (nuestros pequeños solistas infantiles), acompañados por César García-Rincón, creador del proyecto Emoticantos, quien va llevando el hilo conductor didáctico y acompaña con su guitarra y su voz. Hacemos gestos, retahílas, y ejercicios con los participantes, tanto de inteligencia emocional como musical y prosocial.

De forma complementaria, César Gª-Rincón imparte el taller formativo "Emoticantos", de 3 o 4 horas de duración, en el que capacita a los educadores/as participantes para sacar el máximo rendimiento al proyecto, desde las bases de la Inteligencia Emocional que contiene el proyecto. Incluye el manual didáctico "Emoticantos" así como las fichas de trabajo de los vídeos y material de audio (MP3 de las canciones con voz y en playback).


El programa del concierto-taller es el siguiente:

El Rock de las Emociones (participación de todo el público con los gestos, previamente se los enseñamos).

Adivinanzas Emocionantes (participan 6 niños/as en escenario, uno por cada emoticono en un círculo grande, los demás tienen que adivinar la emoción que toca...)

El Semáforo del Corazón (participan en la coreografía tres niños/as con dos manoplas de tela, verde y roja, y un sombrero amarillo, todos cantamos)

El Baile de las Emociones (aprendemos los gestos y todos lo bailamos y cantamos. Vuelven a participar 6 alumnos/as con los seis emoticonos)

Corazones Amigos (participan tres niños/as en la coreografía del estribillo haciendo el deprisa-despacio "pulso y acento" con corazones de tela tipo cojín)

Las 5 Vocales de la Paz (participan 5 niños/as en la coreografía, cada uno con una letra grande de una vocal. Todos cantamos).

Despacio me Tranquilizo (participan 3 alumnos/as con 3 sombreros para la coreografía, todos cantamos).

Hablan mis Manos (participan en la coreografía entre 8 y 10 alumnos que se ponen guantes blancos de tela para hacer los gestos con las manos)

Llevamos preparadas estas 8 canciones, pero en función del tipo de público y tiempo de que dispongamos, da tiempo a ver entre 5 - 7 canciones en una función. Puede añadirse alguna canción más de los Emoticantos (hay 20 en total) que le interese especialmente trabajar al centro.

Antes del taller, recomendamos que los niños/as estén ya familiarizados con los Emoticantos, bien porque los han trabajado en el aula con los vídeos de YouTube o algún proyecto colegial sobre las emociones, o bien porque los han visto y escuchado en casa con sus padres/madres.

Las canciones no se suelen cantar enteras a la primera (lo normal es parar para ensayar el estribillo con todos, o hacer una pregunta-reflexión, repetir para aprender, etc.). No se trata de un concierto típico de escuchar, sino que el objetivo es aprender las canciones con sus gestos y recursos didácticos, disfrutar al tiempo que reflexionar sobre la importancia de conocer, identificar y gestionar nuestras emociones. Por ello el espacio ideal es una sala con sillas móviles o diáfana, donde incluso los niños/as puedan sentarse en el suelo, levantarse, bailar. 

Tras el concierto-taller, el profesorado, que conviene que participe en el taller, puede continuar el trabajo en el aula con los vídeos de YouTube, o preparar alguna de las canciones/coreografías para final de curso.

Para seguir las letras de las canciones, podemos proyectar diapositivas utilizando las mismas pantallas e imágenes de los vídeos Emoticantos de YouTube. Llevamos un pen-drive con las presentaciones.

El precio del concierto-taller varía entre 350 € y 500 € cada función (precio en Madrid). Incluye equipo de sonido (voces y guitarra) para auditorios pequeños-medios, 2 focos LED de colores para ambientar, así como 2 roll-up con imágenes de los emoticantos y las emociones básicas.