lunes, 12 de febrero de 2018

Sociedades esponja: ¿una solución al problema de la modernidad líquida?

Zygmunt Bauman (1925-2017) ha explicado de forma brillante y metafórica el problema de la sociedad actual: las viejas instituciones que aportaban solidez a los cuerpos sociales (grupos, comunidades, instituciones) han perdido la capacidad de generar enlaces fuertes y estables entre sus moléculas (personas) y poco a poco se han licuado, han pasado del estado sólido al líquido, generando esa sensación de que la realidad se nos desparrama entre las manos. La metáfora es sobre todo química: en los sólidos las moléculas están fuertemente unidas por enlaces (en psicosociología sería contrato social, contrato emocional, compromiso, normas, sinapsis social, responsabilidad) y en los líquidos los enlaces se pierden y debilitan hasta el punto que las moléculas pierden la capacidad de crear estructuras mínimamente estables. La idea no es nueva en sociología, pero sí actualizada. En los inicios de la sociología, Henri de Saint-Simon junto con Auguste Comte, en el siglo XVIII ya contemplaban la idea de una Física Social (metáfora entre física y sociedad) cuando hablaban de sociedades estáticas y sociedades dinámicas (orden y progreso), así como del equilibrio estático del viejo orden y del equilibrio dinámico de las sociedades progresistas.

Bauman es muy crítico con este proceso de progresiva licuefacción social: llega a sugerir que es en cierta medida provocado por fuerzas de intereses económicos, ya que alguien gana dinero a partir de las rupturas de otros, de la desunión, de la desagrupación. El consumidor interesa solitario, egocéntrico, individualista, porque de este modo se venden más unidades: la gente no está dispuesta a compartir sus bienes, y si está cada vez más sola no tiene con quién. Pensemos en una familia con dos hijos en la que la pareja / cónyuges se separan: uno de los dos necesita otra casa, otra televisión, otros electrodomésticos, los hijos otra habitación con otros muebles para cuando se turnan, todo se multiplica por dos. Y alguien gana dinero con ello, mientras esta familia se empobrece y la Tierra también por el consumo duplicado.

No creo que empezar a hablar de "mundo gaseoso" (que ya se habla) como continuación de la idea de Bauman, como el siguiente paso hacia la disolución humana, como metáfora de las burbujas, lo expansivo, la volatilidad, sea la solución al problema. Prefiero ser más humanista, sintético y pro-positivo, y esta es mi propuesta de síntesis basada en el principio de las sociedades resilientes: sociedades esponja.

Yo hablaría de sociedades esponja, porque las esponjas tienen una estructura abierta y porosa, flexible y resiliente, que además es capaz de "absorber los líquidos" e integrarlos dentro de su estructura. Necesitamos proyectos de sociedad resilientes, acogedores y hospitalarios (como las esponjas marinas), que sin pretender volver al viejo orden (el propio Bauman no lo ve factible ni viable), genere comunidades diversas de intereses e identidades compartidas, y resistentes a los cambios y golpes de la vida (como las esponjas).

Pero veamos cuáles son en concreto las características de las esponjas, tanto las marinas naturales como las esponjas artificiales y la melamina espumizada (goma-espuma), para tratar de llevar la metáfora a unos principios o ejes de diseño de propuestas sociales:

1. La esponja tiene capacidad de absorción de los líquidos, en cuanto la pones en contacto con el liquido, automáticamente lo empieza a absorber sin hacer mucho esfuerzo, por una propiedad física. El líquido pasa de ser algo incontrolable e inmanejable, a estar dentro de una estructura, adquiere una nueva forma, y puede trasladarse con mayor facilidad.

2. La esponja es capaz de amortiguar los impactos y agresiones de la modernidad, es resiliente, aunque sea sometida a presiones, vuelve siempre a su estado habitual. Los factores de resiliencia de Luis Rojas Marcos, ya los expuse en otro post mío sobre Resiliencia y Aprendizaje.

3. Las esponjas absorben la energía del sonido, transformando las ondas sonoras en calor, por ejemplo. Se utilizan como aislante acústico, pero los ruidos que absorben (ondas sonoras físicas) se transforman en fuente de energía. Sociológicamente, pueden transformar el "ruido social" en otra forma de energía, en otros usos.

4. La esponja no es hermética o cerrada, sino que permite a las distintas partículas y moléculas entrar o salir con libertad, o cambiar de lugar en la estructura, tiene poros y múltiples canales de movimiento y conexión.

5. Las esponjas son matriciales, no están dispuestas jerárquicamente, sino mediante una combinación de roles y funciones, de cavidades de diversos tamaños por las que es muy fácil conectarse todos con todos.

6. Las esponjas, tanto las naturales como las artificiales, tienen capacidad de filtrado de partículas tóxicas, las cuales pueden reutilizar o deshechar por un canal habilitado para ello (las esponjas naturales). Pensemos en ideas tóxicas o prácticas disfuncionales dentro de las sociedades o grupos humanos.

7. Las esponjas son excelentes conductores eléctricos cuando están humedecidas, de hecho se utilizan en electroterapia (esponja-balleta) para este fin. Ello quiere decir, por ejemplo, que cuando unimos el líquido con la esponja, podemos ser de más utilidad que por separado. Pero también, que las sociedades esponja pueden ser "conductoras" de nueva energía social.

8. Las esponjas son hospitalarias: en concreto las esponjas marinas albergan dentro de sí a muchos otros animales y formas de vida marina que encuentran cobijo en las mismas. La hospitalidad definida como dar calor, alimento y cobijo a quien está temporalmente fuera de su hogar (o de su sociedad, o de la sociedad, o del mundo) me parece uno de los valores y principios más importantes de una sociedad, pero ha de ser una sociedad esponja: abierta, resiliente, con capacidad de integrar la diversidad.

Aquí está la propuesta y la idea, ahora le corresponde a cada cual reflexionarla en su entorno, su institución, su propia vida y ver qué podemos aprender de las esponjas, cómo nos pueden ayudar, por ejemplo, a inspirar nuestra cultura organizacional, nuestra visión del mundo y de las sociedades, nuestro programa político, nuestra comunidad de personas.

(c) César García-Rincón de Castro (2018)
www.cesargarciarincon.com