lunes, 19 de junio de 2017

Por un uso responsable de los consejos de autoayuda y recetas de psicología cotidiana

"Hay amores que matan y hay odios que salvan", nos recuerda Carlos Castilla del Pino en su libro "Teoría de los Sentimientos". Carlos Castilla del Pino (neurólogo, psiquiatra y escritor 1922-2009), se refiere a que el amor y el odio no son ni buenos ni malos, lo que les otorga valor en un sentido o en otro es precisamente el contexto de la situación, y la persona a la que se lo atribuimos. 

Esa misma frase, dicha a una mujer que convive con un asesino en potencia en su casa, por tratarse de un machista agresivo y sin empatía, por ejemplo, es sin duda un consejo acertado y preventivo para su futura supervivencia. Sin embargo, si le decimos a la misma mujer que cultive la meditación o el perdón, es posible que se lo ponga muy fácil a su agresor y la mande a meditar para siempre.

Muchas de las recetas y consejos prácticos que escuchamos para vivir con más plenitud y ser más felices, suelen caer en el mismo error: considerar que todos somos iguales. Somos iguales en dignidad y en derechos esenciales, pero somos diversos y diferentes en talentos, circunstancias, proyectos vitales, vivencias personales. Si todos fuésemos iguales, si no fuésemos únicos e irrepetibles, no existirían los médicos ni los farmacéuticos: iríamos a un cajero a por la medicina y todo solucionado. Tampoco existiría la psicología diferencial. Ni la diversidad humana: ¡Hitler habría triunfado! Pero lo cierto es que no hay enfermedades sino enfermos, no hay problemas sino personas diferentes que viven el mismo problema de forma diferente, y cada cual vive y experimenta sus dificultades y angustias de una manera única y en un contexto único, de ahí la necesidad de un especialista que determine la mejor medicina y el mejor tratamiento a seguir, que personalice lo que realmente necesitas, que puede ser muy distinto de lo que necesita tu vecino, o tu hermana. Otra cosa bien distinta es en manos de quién te pones, y cuáles son tus consejeros/as de cabecera o de cafetería: elige tus consejeros o especialistas, pero elige a los buenos, experimentados y acreditados/as.

Lo mismo que auto-medicarse, salvo unas tiritas, bálsamos y poco más, es irresponsable, también lo es auto-ayudarse, salvo algunas emociones pasajeras, pequeños conflictos cotidianos y poco más. Siempre ha habido manipulación, y es fácil manipular en el estrato de las "creencias", cuando éstas son confusas o débiles, cuando en tiempos de falta de sentido la gente necesita más que nunca creer en algo y en alguien, y cuando hay un absoluto desconocimiento de los fundamentos o principios activos de lo que te están contando. Cuando te inoculan una creencia errónea o peligrosa sobre, por ejemplo, lo que necesita tu pareja para ser feliz, y la "compras" (= la aceptas como verdadera), automáticamente, tus valores, actitudes, decisiones y comportamientos se vuelven coherentes con esa creencia. Por supuesto, entre esas decisiones te cuelan que le compres el libro y le hagas todos los likes que puedas el gurú de turno.

Otro ejemplo de los prospectos de los medicamentos que nos puede servir: en las recetas de auto-ayuda rara vez te citan los "fundamentos psicológicos y científicos de las mismas", generalmente te remiten a un "testimonio" de alguien, que no eres tú ni de lejos, al que, supuestamente, le ha funcionado la receta. Y, por si esto fuera poco, habría que investigar cuántos de esos testimonios son realmente ciertos, es decir, están investigados y certificados de forma científica.

Yo creo que lo último que necesita un perverso narcisista es que le digamos que sea positivo y cultive sus fortalezas y su autoestima: ahora será un perverso narcisista más seguro de sí mismo, más crecido, y más peligroso también. Y el problema es que la mayoría de las recetas de auto-ayuda no informan de sus contra-indicaciones, y deberían hacerlo, como lo hacen los medicamentos, porque estamos jugando con la felicidad, incluso la vida de las personas.

Toda la variada gama de la atracción, como la atracción del amor, la atracción del dinero, la atracción cósmica ... en realidad te está diciendo que renuncies a tu capacidad de labrar tu propio futuro, con tus propias decisiones, con tu planificación racional, y que te pongas en manos de unas leyes de atracción absolutamente irracionales. Una cosa es focalizarse en lo que quieres lograr y hacer una visualización previa (pero ojo, sin grandes fantasías y delirios de grandeza) para motivarte y enfocar tu energía psicológica y física, tu tiempo, y otra bien distinta poner tu voluntad en manos de una magia cósmica que no existe.

En resumen, ¿he sido un poco exagerado en algunos ejemplos? Es posible, pero sin llegar a tanto (aunque a veces desgraciadamente se llega), el espectro de posibilidades es muy amplio. Y los efectos secundarios de la auto-ayuda de masas existen de verdad, y podrían evitarse (deben evitarse), si el consejo o técnica en cuestión tiene en cuenta, al menos, los cinco criterios "éticos" siguientes:
  1. Informa siempre para qué tipo de personas puede ser útil el consejo, y para qué casos o tipo de personas puede ser contra-producente. Se honesto/a, humilde y realista, parte de la base que no hay consejos universales para todos.
  2. Documenta bien el consejo o la técnica con autores/as, publicaciones y modelos teóricos. Mejor de estudios y papers vinculados a universidades de prestigio, que de empresas o marcas privadas, que sobre todo buscan el beneficio como fin.
  3. Explica los límites del consejo-técnica y realmente hasta donde puede ayudar y, en caso de problema mayor o diferente, sugiere la derivación a un profesional de la terapia o psicología.
  4. Tiene un tono y contexto altruista y colaborativo, es decir, no trata insistentemente de invitarte a comprar el libro, el curso o el remedio milagroso. Otra cosa es que cite el libro o el curso si quieres aprender más, pero el sólo consejo es un aporte compartido que puede ayudar.
  5. No desacredita ni va en contra de otros profesionales, como los médicos, psicólogos o nutricionistas, sino que el consejo se presenta como un plus o un complemento que puede ayudarte. Por ejemplo: el pensamiento positivo y el enfoque en las oportunidades, te ayuda a llevar mejor un tratamiento de rehabilitación de una articulación (como realmente me ocurrió a mí).
César García-Rincón de Castro (2017)