domingo, 30 de octubre de 2016

Cinco claves para desarrollar el Voluntariado Escolar en un centro educativo

El hecho de que algunas leyes autonómicas de voluntariado contemplen la figura del pre-voluntariado o voluntariado de menores de edad, generalmente a partir de 16 años, tutorizado por adultos responsables, me parece sin duda un acierto, ya que ello permite la cobertura legal y jurídica necesaria de las actividades de voluntariado en los centros escolares, al tiempo que su fomento y la formación de una “cantera” de futuros voluntarios jóvenes, un tramo de edad cada vez más necesario en un voluntariado que tiene su mayor densidad en la franja de los 50-60 años.

Veamos entonces cuáles son las claves a la hora de plantearnos el voluntariado escolar en un centro educativo de enseñanza media.

Programación en el marco competencial y curricular. Las actividades y proyectos de voluntariado escolar no pueden estar al margen del proyecto educativo del centro, no pueden ser una actividad extraescolar, sino que por su interés y su seriedad, deben formar parte del currículo escolar en lo que se refiere a planteamiento, objetivos de aprendizaje y desarrollo de competencias educativas en general. Ello no quiere decir que deba ser obligado su cumplimiento, pero dentro de la optatividad de las mismas, su enfoque de aprendizaje debe ser curricular.

Aprendizaje cooperativo, aprendizaje por proyectos y PBL (Problem Based Learning). Las metodologías basadas en aprendizaje cooperativo y aprendizaje por proyectos o basado en problemas (PBL) son las más idóneas para el desarrollo de proyectos de voluntariado escolar y en general de aprendizaje de la solidaridad y la ciudadanía global. El Service Learning (aprendizaje servicio), que se ha puesto en marcha ya con éxito en muchos centros, es un buen ejemplo de ello. El voluntariado, por tanto, debe entrar por la puerta de la innovación educativa en cuanto a metodologías de aprendizaje se refiere.

Implicación de toda la comunidad educativa. Los proyectos de voluntariado han de implicar a toda la Comunidad Educativa del centro (alumnado, profesorado, padres y madres, antiguos alumnos, entidades colaboradoras, incluso personal no docente). El acompañamiento de adultos (padres y madres, profesorado, antiguos alumnos) a los menores de edad en las actividades de voluntariado escolar es clave para garantizar su estabilidad en el tiempo, y también la calidad y actitud que merecen los usuarios de nuestro servicio o trabajo prosocial. El acompañamiento es un proceso educativo que pone el acento en el desarrollo progresivo de las competencias prosociales (saber + saber hacer + saber ser en la relación de ayuda prosocial).

Aspectos legales, Ley de Voluntariado, seguros y autorizaciones. Los aspectos legales del voluntariado escolar implican en primer lugar la necesidad de autorización por parte de los padres o tutores legales, de las actividades de voluntariado. También puede implicar que la entidad en la que colaboramos nos pida firmar un compromiso de voluntariado, que a su vez es un requisito legal en la misma para poder disfrutar de una subvención pública de sus actividades relacionadas con el voluntariado. Así mismo es importante el seguro del voluntario, de responsabilidad civil y de accidentes. En los centros educativos este seguro suele ser “innominado” y de carácter anual, y con ello cubre a todas las personas que participen en actividades de voluntariado y sociales en general fuera del centro escolar. Como decía al comienzo, el que la Ley de Voluntariado, nacional, local o regional, contemple la figura del pre-voluntario menor de edad, facilita su fomento y cobertura.

Colaboración con ONGs, ONGDs y Ayuntamiento. En general, las entidades encargadas de la gestión de lo social en lo que al voluntariado y la prosocialidad se refiere, son los grandes aliados en el proyecto de educación en valores y prosocialidad del centro educativo. Por ello es tan importante abrirles la puerta del centro y del aula para que formen parte de nuestro proyecto educativo. Las ONGs nos proporcionan el acceso a las experiencias de voluntariado, las ONGDs nos proporcionan espacios de educación no formal en temas sociales y prosociales, y el Ayuntamiento nos proporciona apoyo, cauces y vínculos con estas entidades, e incluso programas y proyectos de Voluntariado Escolar. También las editoriales educativas, cada vez con más interés, comienzan a plantearse la importancia del voluntariado escolar, y nos apoyan con algunas referencias en los libros de texto, todavía escasas y testimoniales, pero se observa una tendencia creciente y positiva en este sentido.

César García-Rincón de Castro (2016)

viernes, 7 de octubre de 2016

Estudio del contexto escolar basado en factores de Desarrollo Humano

Las “capacidades” en el enfoque-modelo de Martha Nussbaum (2015), premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, se conciben como la respuesta a la pregunta ¿Qué es capaz de hacer y ser esta persona? Son lo que Amartya Sen (2010) llama “libertades sustanciales”, un conjunto de oportunidades (habitualmente interrelacionadas) para elegir y actuar. Son una combinación de una libertad interior para decidir lo que deseo ser + una libertad exterior para garantizar efectivamente ese deseo interior (libertades y oportunidades que brinda el entorno socio-político).

Las Diez Capacidades Centrales que propone Martha Nussbaum, permiten a una persona llevar una vida digna y buena, es decir, no son satisfactores de necesidades en el sentido utilitarista, sino más bien principios éticos para una sociedad justa, para un orden político aceptable:

1. Vida. Poder vivir una vida humana de duración normal hasta su fin, sin morir prematuramente o antes de que la vida se reduzca a algo que no merezca la pena vivir.
2. Salud física. Poder mantener una buena salud, incluyendo la salud reproductiva, estar adecuadamente alimentado y tener una vivienda adecuada.
3. Integridad física. Poder desplazarse libremente de un lugar a otro; que los límites físicos propios sean considerados soberanos, es decir, poder estar a salvo de asaltos, incluyendo la violencia sexual, los abusos sexuales infantiles y la violencia de género; tener oportunidades para disfrutar de la satisfacción sexual y de la capacidad de elección en materia de reproducción.
4. Sentidos, imaginación y pensamiento. Poder utilizar utilizar los sentidos, de imaginar, pensar y razonar, y de poder hacer estas cosas de una forma realmente humana, es decir, informada y cultivada gracias a una educación adecuada, que incluye (pero no está limitada a) el alfabetismo y una formación básica matemática y científica. Ser capaces de hacer uso de la imaginación y el pensamiento para poder experimentar y producir obras auto-expresivas, además de participar en acontecimientos elegidos personalmente, que sean religiosos, literarios o músicos, entre otros. Ser capaces de utilizar la mente de maneras protegidas por las garantías a la libertad de expresión, con respeto a la expresión política, artística y de culto religioso. Ser capaces de buscar el sentido propio de la vida de forma individual. Ser capaces de disfrutar de experiencias placenteras y de evitar daños innecesarios.
5. Emociones. Poder tener vínculos afectivos con cosas y personas ajenas a nosotros mismos; amar a los que nos aman y nos cuidan y sentir pesar ante su ausencia; en general, amar, sentir pesar, añorar, agradecer y experimentar ira justificada. Poder desarrollarse emocionalmente sin las trabas de los miedos y ansiedades abrumadores, ni por casos traumáticos de abusos o negligencias. (Defender esto supone promover formas de asociación humana que pueden ser demostrablemente esenciales para su desarrollo).
6. Razón práctica. Ser capaces de formar un concepto del bien e iniciar una reflexión crítica respecto de la planificación de la vida. (Esto supone la protección de la libertad de conciencia).
7. Afiliación. A) Ser capaces de vivir con otros y volcados hacia otros, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos y comprometerse en diversas formas de interacción social; ser capaces de imaginar la situación del otro y tener compasión hacia esta situación; tener la capacidad tanto para la justicia como para la amistad. (Esto implica proteger instituciones que constituyen y alimentan tales formas de afiliación, así como la libertad de asamblea y de discurso político). B) Teniendo las bases sociales del amor propio y de la no humillación, ser capaces de ser tratados como seres dignos cuyo valor es idéntico al de los demás. Esto implica, como mínimo, la protección contra la discriminación por motivo de raza, sexo, orientación sexual, religión, casta, etnia u origen nacional. 
8. Otras especies. Ser capaces de vivir interesados y en relación con los animales, las plantas y el mundo de la naturaleza.
9. Capacidad para jugar. Ser capaces de reír, jugar y disfrutar de actividades de ocio.
10. Control sobre el entorno de cada uno. A) Político. Ser capaces de participar eficazmente en las decisiones políticas que gobiernan nuestras vidas; tener el derecho de participación política junto con la protección de la libertad de expresión y de asociación. B) Material. Ser capaces de poseer propiedades (tanto tierras como bienes muebles) no sólo de manera formal, sino en términos de una oportunidad real; tener derechos sobre la propiedad en base de igualdad con otros; tener el derecho de buscar un empleo en condiciones de igualdad con otros, ser libres de registros y embargos injustificados.

Estas 10 capacidades centrales han inspirado otros enfoques para medir el grado de Desarrollo Humano de un territorio más o menos amplio (comunidad, barrio, ciudad, país…) como el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de Naciones Unidas, y se perfilan como una herramienta más realista y eficaz a la hora de comparar el desarrollo humano entre territorios, que las herramientas tradicionales inspiradas por la filosofía del Producto Interior Bruto (PIB), de corte económico. Se ha demostrado que el incremento del PIB en un país no sólo no reduce la pobreza del mismo, sino que paradójicamente provoca más destrucción de empleo, deteriora el medio-ambiente por sobre-explotación y genera más desigualdad social.

Los centros educativos, de modo inconsciente, hemos adoptado el modelo economicista inspirado en el PIB a la hora estudiar y definir el grado de desarrollo del contexto o área de influencia: solemos utilizar variables como el nivel socio-cultural de las familias, la renta de las mismas, los servicios disponibles, o los metros cuadrados de su vivienda, sin pararnos a pensar en otras variables importantes de las 10 capacidades como la participación política en su comunidad, su relación con el entorno bio-sistémico, sus relaciones de género, la igualdad de la mujer, o sus espacios para jugar y disfrutar de un ocio saludable. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que bajo el prisma de las 10 capacidades, un centro de clase alta en un barrio de nivel alto, salga con una puntuación más baja que un centro social de clase de media-baja en un entorno rural.

Desde estas reflexiones, he desarrollado una sencilla encuesta de 30 ítems (3 por cada capacidad) para realizar con padres y madres de familia, así como con personas relevantes del entorno del centro educativo, de cara a establecer un indicador más fiable del contexto educativo, en clave de Desarrollo Humano, y podamos comparar unos contextos con otros sin estar tan influenciados por los enfoques economicistas clásicos. 

Esta herramienta forma parte del proyecto-marco de Educación para el Desarrllo Humano que actualmente implemento como consultor en todos los centros educativos Compañía de María de todo el mundo. Más información sobre el proyecto en este vídeo explicativo.