domingo, 30 de octubre de 2016

Cinco claves para desarrollar el Voluntariado Escolar en un centro educativo

El hecho de que algunas leyes autonómicas de voluntariado contemplen la figura del pre-voluntariado o voluntariado de menores de edad, generalmente a partir de 16 años, tutorizado por adultos responsables, me parece sin duda un acierto, ya que ello permite la cobertura legal y jurídica necesaria de las actividades de voluntariado en los centros escolares, al tiempo que su fomento y la formación de una “cantera” de futuros voluntarios jóvenes, un tramo de edad cada vez más necesario en un voluntariado que tiene su mayor densidad en la franja de los 50-60 años.

Veamos entonces cuáles son las claves a la hora de plantearnos el voluntariado escolar en un centro educativo de enseñanza media.

Programación en el marco competencial y curricular. Las actividades y proyectos de voluntariado escolar no pueden estar al margen del proyecto educativo del centro, no pueden ser una actividad extraescolar, sino que por su interés y su seriedad, deben formar parte del currículo escolar en lo que se refiere a planteamiento, objetivos de aprendizaje y desarrollo de competencias educativas en general. Ello no quiere decir que deba ser obligado su cumplimiento, pero dentro de la optatividad de las mismas, su enfoque de aprendizaje debe ser curricular.

Aprendizaje cooperativo, aprendizaje por proyectos y PBL (Problem Based Learning). Las metodologías basadas en aprendizaje cooperativo y aprendizaje por proyectos o basado en problemas (PBL) son las más idóneas para el desarrollo de proyectos de voluntariado escolar y en general de aprendizaje de la solidaridad y la ciudadanía global. El Service Learning (aprendizaje servicio), que se ha puesto en marcha ya con éxito en muchos centros, es un buen ejemplo de ello. El voluntariado, por tanto, debe entrar por la puerta de la innovación educativa en cuanto a metodologías de aprendizaje se refiere.

Implicación de toda la comunidad educativa. Los proyectos de voluntariado han de implicar a toda la Comunidad Educativa del centro (alumnado, profesorado, padres y madres, antiguos alumnos, entidades colaboradoras, incluso personal no docente). El acompañamiento de adultos (padres y madres, profesorado, antiguos alumnos) a los menores de edad en las actividades de voluntariado escolar es clave para garantizar su estabilidad en el tiempo, y también la calidad y actitud que merecen los usuarios de nuestro servicio o trabajo prosocial. El acompañamiento es un proceso educativo que pone el acento en el desarrollo progresivo de las competencias prosociales (saber + saber hacer + saber ser en la relación de ayuda prosocial).

Aspectos legales, Ley de Voluntariado, seguros y autorizaciones. Los aspectos legales del voluntariado escolar implican en primer lugar la necesidad de autorización por parte de los padres o tutores legales, de las actividades de voluntariado. También puede implicar que la entidad en la que colaboramos nos pida firmar un compromiso de voluntariado, que a su vez es un requisito legal en la misma para poder disfrutar de una subvención pública de sus actividades relacionadas con el voluntariado. Así mismo es importante el seguro del voluntario, de responsabilidad civil y de accidentes. En los centros educativos este seguro suele ser “innominado” y de carácter anual, y con ello cubre a todas las personas que participen en actividades de voluntariado y sociales en general fuera del centro escolar. Como decía al comienzo, el que la Ley de Voluntariado, nacional, local o regional, contemple la figura del pre-voluntario menor de edad, facilita su fomento y cobertura.

Colaboración con ONGs, ONGDs y Ayuntamiento. En general, las entidades encargadas de la gestión de lo social en lo que al voluntariado y la prosocialidad se refiere, son los grandes aliados en el proyecto de educación en valores y prosocialidad del centro educativo. Por ello es tan importante abrirles la puerta del centro y del aula para que formen parte de nuestro proyecto educativo. Las ONGs nos proporcionan el acceso a las experiencias de voluntariado, las ONGDs nos proporcionan espacios de educación no formal en temas sociales y prosociales, y el Ayuntamiento nos proporciona apoyo, cauces y vínculos con estas entidades, e incluso programas y proyectos de Voluntariado Escolar. También las editoriales educativas, cada vez con más interés, comienzan a plantearse la importancia del voluntariado escolar, y nos apoyan con algunas referencias en los libros de texto, todavía escasas y testimoniales, pero se observa una tendencia creciente y positiva en este sentido.

César García-Rincón de Castro (2016)

viernes, 7 de octubre de 2016

Estudio del contexto escolar basado en factores de Desarrollo Humano

Las “capacidades” en el enfoque-modelo de Martha Nussbaum (2015), premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales 2012, se conciben como la respuesta a la pregunta ¿Qué es capaz de hacer y ser esta persona? Son lo que Amartya Sen (2010) llama “libertades sustanciales”, un conjunto de oportunidades (habitualmente interrelacionadas) para elegir y actuar. Son una combinación de una libertad interior para decidir lo que deseo ser + una libertad exterior para garantizar efectivamente ese deseo interior (libertades y oportunidades que brinda el entorno socio-político).

Las Diez Capacidades Centrales que propone Martha Nussbaum, permiten a una persona llevar una vida digna y buena, es decir, no son satisfactores de necesidades en el sentido utilitarista, sino más bien principios éticos para una sociedad justa, para un orden político aceptable:

1. Vida. Poder vivir una vida humana de duración normal hasta su fin, sin morir prematuramente o antes de que la vida se reduzca a algo que no merezca la pena vivir.
2. Salud física. Poder mantener una buena salud, incluyendo la salud reproductiva, estar adecuadamente alimentado y tener una vivienda adecuada.
3. Integridad física. Poder desplazarse libremente de un lugar a otro; que los límites físicos propios sean considerados soberanos, es decir, poder estar a salvo de asaltos, incluyendo la violencia sexual, los abusos sexuales infantiles y la violencia de género; tener oportunidades para disfrutar de la satisfacción sexual y de la capacidad de elección en materia de reproducción.
4. Sentidos, imaginación y pensamiento. Poder utilizar utilizar los sentidos, de imaginar, pensar y razonar, y de poder hacer estas cosas de una forma realmente humana, es decir, informada y cultivada gracias a una educación adecuada, que incluye (pero no está limitada a) el alfabetismo y una formación básica matemática y científica. Ser capaces de hacer uso de la imaginación y el pensamiento para poder experimentar y producir obras auto-expresivas, además de participar en acontecimientos elegidos personalmente, que sean religiosos, literarios o músicos, entre otros. Ser capaces de utilizar la mente de maneras protegidas por las garantías a la libertad de expresión, con respeto a la expresión política, artística y de culto religioso. Ser capaces de buscar el sentido propio de la vida de forma individual. Ser capaces de disfrutar de experiencias placenteras y de evitar daños innecesarios.
5. Emociones. Poder tener vínculos afectivos con cosas y personas ajenas a nosotros mismos; amar a los que nos aman y nos cuidan y sentir pesar ante su ausencia; en general, amar, sentir pesar, añorar, agradecer y experimentar ira justificada. Poder desarrollarse emocionalmente sin las trabas de los miedos y ansiedades abrumadores, ni por casos traumáticos de abusos o negligencias. (Defender esto supone promover formas de asociación humana que pueden ser demostrablemente esenciales para su desarrollo).
6. Razón práctica. Ser capaces de formar un concepto del bien e iniciar una reflexión crítica respecto de la planificación de la vida. (Esto supone la protección de la libertad de conciencia).
7. Afiliación. A) Ser capaces de vivir con otros y volcados hacia otros, reconocer y mostrar interés por otros seres humanos y comprometerse en diversas formas de interacción social; ser capaces de imaginar la situación del otro y tener compasión hacia esta situación; tener la capacidad tanto para la justicia como para la amistad. (Esto implica proteger instituciones que constituyen y alimentan tales formas de afiliación, así como la libertad de asamblea y de discurso político). B) Teniendo las bases sociales del amor propio y de la no humillación, ser capaces de ser tratados como seres dignos cuyo valor es idéntico al de los demás. Esto implica, como mínimo, la protección contra la discriminación por motivo de raza, sexo, orientación sexual, religión, casta, etnia u origen nacional. 
8. Otras especies. Ser capaces de vivir interesados y en relación con los animales, las plantas y el mundo de la naturaleza.
9. Capacidad para jugar. Ser capaces de reír, jugar y disfrutar de actividades de ocio.
10. Control sobre el entorno de cada uno. A) Político. Ser capaces de participar eficazmente en las decisiones políticas que gobiernan nuestras vidas; tener el derecho de participación política junto con la protección de la libertad de expresión y de asociación. B) Material. Ser capaces de poseer propiedades (tanto tierras como bienes muebles) no sólo de manera formal, sino en términos de una oportunidad real; tener derechos sobre la propiedad en base de igualdad con otros; tener el derecho de buscar un empleo en condiciones de igualdad con otros, ser libres de registros y embargos injustificados.

Estas 10 capacidades centrales han inspirado otros enfoques para medir el grado de Desarrollo Humano de un territorio más o menos amplio (comunidad, barrio, ciudad, país…) como el IDH (Índice de Desarrollo Humano) de Naciones Unidas, y se perfilan como una herramienta más realista y eficaz a la hora de comparar el desarrollo humano entre territorios, que las herramientas tradicionales inspiradas por la filosofía del Producto Interior Bruto (PIB), de corte económico. Se ha demostrado que el incremento del PIB en un país no sólo no reduce la pobreza del mismo, sino que paradójicamente provoca más destrucción de empleo, deteriora el medio-ambiente por sobre-explotación y genera más desigualdad social.

Los centros educativos, de modo inconsciente, hemos adoptado el modelo economicista inspirado en el PIB a la hora estudiar y definir el grado de desarrollo del contexto o área de influencia: solemos utilizar variables como el nivel socio-cultural de las familias, la renta de las mismas, los servicios disponibles, o los metros cuadrados de su vivienda, sin pararnos a pensar en otras variables importantes de las 10 capacidades como la participación política en su comunidad, su relación con el entorno bio-sistémico, sus relaciones de género, la igualdad de la mujer, o sus espacios para jugar y disfrutar de un ocio saludable. Puede ocurrir, y de hecho ocurre, que bajo el prisma de las 10 capacidades, un centro de clase alta en un barrio de nivel alto, salga con una puntuación más baja que un centro social de clase de media-baja en un entorno rural.

Desde estas reflexiones, he desarrollado una sencilla encuesta de 30 ítems (3 por cada capacidad) para realizar con padres y madres de familia, así como con personas relevantes del entorno del centro educativo, de cara a establecer un indicador más fiable del contexto educativo, en clave de Desarrollo Humano, y podamos comparar unos contextos con otros sin estar tan influenciados por los enfoques economicistas clásicos. 

Esta herramienta forma parte del proyecto-marco de Educación para el Desarrllo Humano que actualmente implemento como consultor en todos los centros educativos Compañía de María de todo el mundo. Más información sobre el proyecto en este vídeo explicativo.

lunes, 13 de junio de 2016

En busca de la empatía

La empatía se define popularmente como “ponerse en el lugar del otro”. Implica por tanto una toma de perspectiva del modo que tiene el otro de ver y pensar las cosas o la realidad (empatía cognitiva), un ejercicio de reflejo emocional que nos hace llegar a sentir o imaginar el sentimiento del otro (empatía afectiva) y una predisposición a hacer algo positivo por el otro (empatía comportamental).

Además de los tres tipos de empatía mencionados (cognitiva, afectiva y comportamental), los expertos mencionan dos tipos más: la empatía situacional y la empatía disposicional. La primera de ellas ocurre sólo en determinadas situaciones o ante determinados tipos de personas (de ahí su nombre de “situacional”) y es lo que explica que haya personas empáticas sólo ante determinados tipos de problemas, personas o situaciones, pero no en otros. La segunda de ellas explica la empatía como disposición estable o permanente del sujeto, es decir, se trata de personas que siempre o casi siempre mostrarán empatía independientemente de la situación, del tipo de problema o del tipo de persona que se encuentren. La más interesante para el voluntariado, y para la sociedad en general, es la empatía disposicional.

Yo suelo explicar la empatía como una suerte de aventura mental, de mapa del tesoro lleno de trampas y trabas mentales (mecanismos de defensa o tendencias de la economía cognoscitiva y supervivenciales), de modo que muchas veces llegar a sentir y mostrar empatía implica un verdadero acto reflexivo y ético, que implica desafiar a nuestra zona de confort mental o a nuestro cerebro reptiliano. Veamos más en detalle en qué consisten dichas barreras u obstáculos que hay que superar:

La pirámide de las teorías. Nuestro afán de querer racionalizarlo todo y explicarlo todo, unas veces por seguridad personal, y otras por distanciamiento emocional de la situación, nos lleva muchas veces a quedarnos enfrascados en la pirámide de los laberintos y galerías mentales de los por qué, los cómos, y los cuándos, de modo que nos olvidamos de lo urgente y de lo importante, que es ayudar.

El mercado de los intercambios. Las teorías del balance en psicología afirman que en toda situación, de modo consciente o inconsciente, hacemos un cuenta de costos y beneficios, de ingresos y gastos emocionales y también materiales. Si no estamos dispuestos a perder algo por los demás, a dar sin recibir nada a cambio, a donar sin recordar que tal vez el otro nunca nos dio nada y por tanto no se lo merece, etc, es difícil que surja la empatía, que implica un acto de amor auténtico y desinteresado en el sentido que nos propone Fromm en El Arte de Amar.

El oasis del bienestar. En otras ocasiones preferimos pensar en cosas más agradables, ya que empatizar con los problemas y necesidades de los demás generalmente suele ser doloroso (aunque también se empatiza con las alegrías, si bien aquí hay que vencer a veces el obstáculo de la envidia), y de este modo nuestra mente se desvía del mapa del pensar y sentir del otro, para focalizarse en otras cosas menos dolorosas. En general nuestra sociedad huye del dolor y de las problemáticas, salvo si son rentables y morbosas, que entonces nos las mete hasta en la sopa, pero eso, lejos de generar empatía, acaba generando lo contrario: insensibilidad por saturación del estímulo.

La cueva del pesimismo. Percibir los problemas y necesidades ajenos con pesimismo, implica buenas dosis de algo llamado “aflicción personal” (sentirse igual de mal o peor que el otro), lo cual nos incapacita para ayudarle de verdad, es más, nos conduce a empeorar su situación. También el pesimismo es un escudo racional armado a base de frases y sentencias como: “no hay nada que hacer”, “esto ya no hay quien lo arregle”, “menudo drama”, “vaya desgracia más terrible”… ¿Le suenan estas frases? En la cueva del pesimismo todo es oscuro, y las palabras terribles resuenan y se repiten una y otra vez con eco interior.

La torre del corazón. A las princesas enamoradas del consorte considerado no apto por sus padres, las encerraban en la torre más alta del castillo, en un lugar inaccesible para el aspirante a su amor. De esta manera, quedaban separados para siempre. Eso hacemos a veces con nuestro corazón: lo tenemos cautivo en una torre, donde ni siente ni padece, alejado de los males del mundo, de los problemas ajenos, para que no perturbe a nuestras mentes bien ordenadas y educadas, en una escuela que sólo nos ha entrenado en el hemisferio cerebral izquierdo, quedando el derecho atrofiado en la torre de nuestros castillos de la infancia. ¿Quién los rescatará?

El puente de la empatía. Si hemos logrado pasar todos los obstáculos anteriores, al fin llegamos a un puente que conecta dos orillas, dos mundos, dos mapas de la realidad. Pero todavía tenemos que ser valientes para cruzarlo, ya que no faltan leyendas negras de hombres y mujeres que cruzaron el puente y nunca más volvieron a ser los mismos, algunos incluso se quedaron a vivir en la otra orilla para siempre. Si alguna vez se encuentra usted delante del puente de la empatía, tiene la opción de darse media vuelta o de cruzarlo con su mente, con su corazón y hasta con su cuerpo, de usted depende. Los del otro lado siguen ahí, esperando que alguien les eche una mano!

¿Quieres trabajar la empatía con tu alumnado a partir de estas ideas? Muy sencillo: invéntate un juego tipo ruta del tesoro en el que tengan que resolver un misterio, pasando por todas las etapas del mapa. Imprime el mapa y se lo das (está en imagen de alta calidad). O bien, plantéales una situación, y que ellos inventen una historia con 6 etapas o fases. Como ves, muchas posibilidades, échale imaginación!

César García-Rincón de Castro (2014)

domingo, 17 de abril de 2016

El mapa del Tesoro de la Humanidad: encuentro juvenil Chaminando 2016

Ayer tuve la suerte de compartir con más de 300 jóvenes de 4º de ESO este itinerario que me gusta llamar "El Mapa del Tesoro de la Humanidad". Fue en el colegio Virgen del Pilar de Valladolid, en un encuentro clásico e histórico ya de los colegios Marianistas de España, con jóvenes de 4º de ESO, en torno a la solidaridad y su programa de voluntariado "Magnificat", el cual he tenido la suerte de diseñar y acompañar muchos años en España y Chile. Este mapa representa, paso a paso, el trayecto del Buen Samaritano, esa gran narración-parábola del humanismo cristiano, que contiene muchas claves de eso que llamamos solidaridad, caridad o conducta prosocial.

El camino comienza con una misión (SOLIDARIDAD) y tiene un horizonte o visión de JUSTICIA. Es importante saber dónde vamos, porque quien no sabe dónde va, puede llegar donde no quiere, y en este sentido, no todas las formas de solidaridad conducen a fines de justicia social, algunas incluso persiguen finalidades contrarias, por ello es importante tener esa brújula ética de la justicia social en el camino.

Como les dije a estos y estas jóvenes, el mapa del tesoro, como en las buenas películas, tiene dos trozos que deben unirse, para que esté completo: una parte del mapa la tenemos todos dentro de nosotros, y la otra parte la tiene el OTRO: sólo se descubre el tesoro cuando unimos estas dos partes, en el ENCUENTRO con el otro que sufre, marginado, refugiado, anciano, discapacitado, maltratado, excluido.

La primera etapa consiste en VER: la percepción del otro. No vemos las cosas como son, sino como somos. Es importante aquí, como digo en la charla, quitarnos las gafas pesimistas y las gafas defensivas, y ponernos las gafas optimistas, las gafas del análisis crítico de la realidad, y sobre todo, las gafas del corazón, la empatía.

La segunda etapa consiste en SENTIR y dejarse afectar, indignarse también. Para ello hay que abandonar por un momento la "jaula de la razón" y dejar volar libre a nuestro corazón, ya que un corazón domesticado no sirve, no tiene la suficiente fuerza para llevarnos al encuentro del otro. Liberamos al corazón domesticado con la llave de nuestro yo niño.

La tercera etapa es ACERCARSE, consiste en romper la barrera de la zona de confort, romper la barrera cultural (como la rompió el Buen Samaritano con el judío, ya que samaritanos y judíos entonces no se hablaban) y salir al encuentro y socorro-asistencia del otro. Aquí les hablé de mi conocida metáfora de turistas-vigías-marineros, y la entendieron muy bien.

La cuarta etapa consiste en CURAR LAS HERIDAS, hacer bien el bien, desarrollar una serie de habilidades sociales y prosociales para ayudar, para atender a las necesidades que salen a nuestro encuentro en la vida, no solo en el voluntariado. Aquí les hablé de la importancia de la ESCUCHA como "caricia positiva e interior" para el otro. Con el "fonendo de la escucha" aprendemos a escuchar el interior de la realidad, el latido de la pobreza, y además nos ayuda a aislarnos de los ruidos exteriores e interiores, para poder escuchar bien.

La quinta etapa es fundamental: CARGÓ CON ÉL. Es la gran prueba a que nos invita el Buen Samaritano. No se contenta sólo con salvar la vida al otro, sino que "carga con él", lo lleva en su cabalgadura. Aquí hice sonar el "despertador de la vocación", ya que me parece que está muy unida a esta etapa. Vocación es aquello que nos apasiona de verdad, aquello a lo que estamos cada cual llamados a ser en el mundo, y esto es algo que tiene que descubrir cada cual. La vocación está ahí dentro, dormida, pero un día de repente despierta, suena el despertador, y ahí tenemos la oportunidad de enfocarla desde el otro, es decir, hacerle un hueco en nuestro proyecto vital, o enfocarla sólo desde nosotros. Este paso está muy unido a eso que llamaba Viktor Frankl "sentido de la vida", o propósito personal. "Ojalá que suenen muchos despertadores del talento y la vocación esta tarde", les dije.

Finalmente, el Buen Samaritano, se da cuenta que él solo no puede, y necesita gente que le ayude, implicar a otros, por eso LO LLEVA A UNA POSADA, implica al posadero en el proceso, crea la primera ONG de la historia, la primera red de ayuda, y además financia dicha ayuda ("todo lo que gastes de más te lo pagaré a mi vuelta..."). Aquí les animé a trabajar en equipo, pero desde las fortalezas de cada cual y la diversidad de dones y capacidades, aspecto que deja muy claro la breve historieta de la "asamblea de las herramientas en la carpintería".

viernes, 8 de abril de 2016

Las mochilas que cantaban en la escuela: cómo hicimos un pequeño proyecto de Educación Vial

Os comparto este producto de aprendizaje, por si os puede ser de utilidad. Me lo pidió el colegio de mis hijos, para presentarnos a un concurso de Educación Vial que no ganamos. Había vídeos buenos y originales, pero ninguno tan metafórico y original como este.

Pero aquí lo importante no era tanto ganar (aunque nos hubiera gustado, pero en la dinámica del concurso no primaba tanto el más pedagógico a juicio de un jurado experto, sino los más populares en redes, más votados con el hastag del patrocinador, y el jurado sólo decidía entre los 10 finalistas: el dilema ético está servido), sino aprender en equipo, poner en funcionamiento varios desempeños competenciales como estos: locución con micrófono, aprender y cantar una melodía, expresividad corporal, preparar las mochilas, trabajar dos emociones básicas (alegría y tristeza), montar un vídeo con iMovie sincronizando voz y sonido, aprender a grabar con una cámara de vídeo (planos, ángulos, iluminación), creatividad tecnológica, trabajo en equipo.

Y lo cierto es que pasamos una tarde genial, preparando todo, grabando, montando el vídeo. Fue una auténtica "situación de aprendizaje" en la que estuvieron implicados el SABER (conocimientos), el SABER HACER (capacidades y destrezas) y el SABER SER (actitudes y valores). Si algún día vuelvo a las aulas, tengo claro que me gustaría enseñar-aprender de esta forma, porque puedo afirmar que estas cinco alumnas, entre ellas mi hija, aprendieron mucho y estuvieron motivadas en todo momento.

Aquí el diálogo que podéis escuchar en el vídeo. Todo un reto, porque no podíamos pasarnos de un minuto de duración: ¿cómo contar todo lo que queríamos contar en un minuto? Pues al final, lo logramos tras varias pruebas de velocidad en la dicción (hicimos hasta 7 tomas de locución) y recortando el texto al máximo: ¿un buen ejercicio de aprendizaje, no creéis?

Diálogos de mochilas y narrador

Mochila Feliz-Amarilla - ¡Hola! ¿Qué te pasa, por qué estás tan triste?

Mochila Triste-Roja – ¡Estoy muy asustada, esta mañana casi nos atropella un coche! Mi dueña no mira bien en los pasos de cebra, cruza por lugares peligrosos, un día de estos nos va a pasar algo serio…

Mochila Feliz-Amarilla – Bueno, no te preocupes, porque hoy tenemos la charla de Educación Vial en el colegio y seguro que aprende lo que debe hacer un buen peatón.

Mochila Triste-Roja – ¡Ese es el problema, que se distrae con frecuencia, seguro que no se entera de nada! Si pudiera escucharme a mí, pero los humanos no escuchan a las mochilas…

Mochila Feliz-Amarilla - ¿Has oído hablar de nuestra música mágica?

Mochila Triste-Roja - ¿El famoso canto de nuestros antepasados Los Mochilos?

(suena la melodía mágica de fondo, de aquí hasta el final del vídeo)

Mochila Feliz-Amarilla - ¡El mismo! Dicen que aunque los humanos no lo oyen, tiene la virtud de mejorar su atención y su escucha. ¡Si en el momento de la charla todas las mochilas lo cantamos a la vez, seguro que todos atienden y aprenden!

Mochila Triste-Roja - ¡Qué buena idea! Cantaremos todas las mochilas la canción mágica durante la charla.

Narradora: Y todos los niños y niñas prestaron ese día mucha atención y aprendieron a ser buenos peatones. Y mochila roja fue verde y feliz. Y tú, ¿qué crees que diría de ti tu mochila si pudiera hablar?

lunes, 1 de febrero de 2016

Las 10 conexiones del voluntariado

El voluntariado está para conectar muchas cosas que están desconectadas, bien porque nunca lo estuvieron, bien porque lo estuvieron pero dejaron de estarlo, o bien porque no lo están del todo, o no están bien conectadas.

Conceptualizar el voluntariado como un "conector" puede ayudarnos a comprender mejor sus muchas posibilidades, al tiempo que desde esta nueva mirada, seguro que hace surgir nuevas conexiones también en nuestra mente creativa, de cara a proponer nuevas vías y caminos. En definitiva el voluntariado debe tejer redes a muchos niveles, para generar nuevos tejidos o regenerar los que están enfermos o heridos.