sábado, 27 de diciembre de 2014

Conciencia global y crítica: nuevos lenguajes para crear nuevas conexiones

La Educación para el Desarrollo Humano (EpDH) ha elaborado, desde varios enfoques y tradiciones educativas, así como diversas experiencias en los ámbitos de Cooperación al Desarrollo, su propia comunidad socio-verbal, una red o mapa conceptual abierto que contiene las palabras que más resuenan en las propuestas educativas y transformadoras que plantea.

Además de los valores humanos, las actitudes solidarias y las propias metodologías sociales nacidas en los contextos de Educación No Formal, y ahora incorporadas cada vez con más presencia y éxito en la  Educación Formal vía innovación educativa, esta red conceptual propia es la que aporta contenidos clave a las acciones educativas que propone, a la vez que otorga una identidad propia a la EpDH. Algunas comienzan a aparecer tímidamente en la LOMCE, por ejemplo, es un comienzo, pero de los educadores y educadoras globales depende, a través de su tejido cooperativo en red con estas palabras vinculadas a proyectos y situaciones de aprendizaje, que poco a poco vayan abriendo nuevas vías para el futuro de la humanidad, en palabras del pensador francés Edgar Morin.

Esta red conceptual no está cerrada ni acabada, sino que se va renovando en virtud de las innovaciones, cambios y necesidades emergentes en el ámbito de  lo social, político, cultural y económico,  desde un punto de vista global y local. Si el lenguaje adecuado y oportuno en cada momento está en la base de la construcción y reconstrucción cognitiva del ser humano, como se pone de manifiesto en no pocos procesos educativos y terapéuticos, también lo estará en la reconstrucción social y ética de la humanidad entera.

En un mundo que cada vez trabaja más en redes conceptuales hiperconectadas, estas key words o palabras clave se convierten en las puertas de entrada a nuevos ámbitos del conocimiento, a nuevos foros, ideas y debates en torno a lo que nos ocupa y nos preocupa, que en nuestro caso es la construcción de un mundo más justo, humano y solidario, mediante la formación de esos futuros ciudadanos/as cosmopolitas.

Un excelente recurso para trabajar este tipo de conceptos consiste en diseñar un juego en internet tipo "Búsqueda o Ruta del Tesoro". Más información en este artículo de Jordi Adell: INTERNET EN EL AULA: A LA CAZA DEL TESORO

Más información y definiciones sobre las palabras clave para el desarrollo humano en la siguiente Comunidad Socio-Verbal de Google+ Lenguajes para el Desarrollo Humano

sábado, 6 de diciembre de 2014

Decálogo del Voluntariado Optimista

El optimismo hoy es una obligación ética, dice D. Javier Urra en el libro "Optimismo para Torpes" de Carlos Hernández. En otro de sus libros, dice D. Javier, que "la esperanza es una obligación ética" (concretamente en "Qué se le puede pedir a la vida"). Es por ello que, tanto la esperanza como el optimismo, deben formar parte de una realidad tan necesaria como ética, llamada voluntariado, cuyo decálogo optimista puede ser este:

  1. El voluntariado optimista trabaja con las fortalezas de la persona, grupo o comunidad a la que ayuda. Reconociendo las debilidades y problemas (propios y ajenos), con un sentido de realidad y de forma inteligente plantea una reconstrucción del ser humano desde la promoción y el abono de las fortalezas más que la corrección o el control de las debilidades.
  2. El voluntariado optimista comparte su optimismo y lo comunica, sale a la calle y se lo cuenta a todo el mundo, lo transmite en las redes sociales y en los medios, habla de sus logros y sus anhelos de un mundo mejor, no se enreda en la trampa del discurso mayoritario que se nos impone para silenciar las esperanzas y utopías del mundo.
  3. El voluntariado optimista camina hacia un horizonte de utopía y transformación social, de mejora del planeta y las condiciones de vida, de humanización, solidaridad y justicia, y esa meta utópica se convierte, no tanto en un destino inalcanzable cuanto en una brújula y un camino día a día que tiene sentido por sí mismo.
  4. El voluntariado optimista no habla de fracasos ni errores, sino de aprendizajes, por tanto, cuando algo no ha funcionado ya sabe qué es lo que no hay que hacer, y eso ya es un avance importante en el proyecto.
  5. El voluntariado optimista es flexible, se adapta cada día a lo que hay y saber cambiar a tiempo su mapa mental o sus esquemas si ve que no son los más adecuados para su programa o tarea de ayuda. Esta capacidad de flexibilidad o resiliencia es, en realidad, una de sus mayores fortalezas.
  6. El voluntariado optimista aprende de sus éxitos más que de sus fracasos o errores, sabe que su mayor fuente de optimismo y aprendizaje está en sus "buenas prácticas" y en las de los otros voluntarios/as, y por eso se enfoca más en lo que funciona que en lo que no funciona.
  7. El voluntariado optimista no pierde la sonrisa ni el buen humor, porque sabe que ahí florece lo mejor de las personas, que somos mejores personas y más hábiles en todos los sentidos cuando tenemos buen humor y un ambiente positivo. Ante las situaciones adversas evoca el espíritu de "La Vida es Bella".
  8. El voluntariado optimista es creativo e innovador, sabe reinventarse cada día y busca nuevos caminos y rutas mentales y sociales para construir la solidaridad, no se queda anclado en rastrillos y campañas, o en los procesos y caminos de siempre.
  9. El voluntariado optimista tiene una caja de herramientas positivas con palabras para bendecir (= decir bien), con pinturas para colorear la vida y con dos grandes orejas para abrazar los sentimientos del otro y liberar sus enemigos interiores.
  10. El voluntariado optimista es contagioso y va provocando que pasen cosas positivas en el mundo, aunque no salgan en los periódicos, por eso invita a otros a que lo sean y lo sientan, porque sabe que cuando se siente se queda a vivir dentro de nosotros y se convierte en nuestro mejor aliado contra los agoreros de la tristeza vital y el fin de las esperanzas.

viernes, 5 de diciembre de 2014

De igual a igual: Día Internacional del Voluntariado

"De igual a igual" es el título de la canción con la que queremos al tiempo homenajear a tantas voluntarias y voluntarios que aportan cada día para construir otro mundo posible, pero la canción también contiene un mensaje muy claro de cuál es la deseable solidaridad, la que transforma, y cuáles son las pseudo-solidaridades que mantienen las injusticias o incluso las agravan.

Hace ya tiempo que Luis Aranguren Gonzalo en "Reinventar la Solidaridad: Voluntariado y Educación" (PPC, Madrid) formuló con gran acierto 4 modelos de solidaridad: como espectáculo, como campaña, como cooperación y como encuentro. Aquí apostamos por el encuentro de igual a igual como palanca local del cambio personal y socio-global. No rechazamos de plano las otras solidaridades, que incluso pueden ser puerta de entrada al encuentro, pero como decimos en el estribillo de la canción "No basta solo la buena voluntad, no basta sola la solidaridad sin la justicia que busca la igualdad, sin la utopía de otra humanidad".

El Día Internacional del Voluntariado se celebra cada año el 5 de Diciembre desde 1985, decretado por la Asamblea general de las Naciones Unidas. Estamos cerca de su 30 cumpleaños.

viernes, 17 de octubre de 2014

Metáfora comprensiva para el diseño de aprendizajes competenciales: hacia un marco global y de arraigo en los sistemas educativos

En mis recorridos como consultor de proyectos educativos de ámbito internacional y global, es normal encontrarse con algunas dificultades u obstáculos en el camino. Unos son más previsibles, pero otros surgen con más evidencia en los espacios formativos y creativos de los proyectos. Uno de esos obstáculos importantes tiene que ver con la comunidad socio-verbal o campo semántico que adoptamos en los proyectos. Cuando el proyecto educativo quiere ser universal y arraigado a lo largo del tiempo, y lo diseñamos en un territorio y un tiempo concreto (pongamos por ejemplo España 2014 en el Marco de la LOMCE), corremos el riesgo de quedarnos obsoletos pronto (en cuento venga la próxima Ley Educativa) y de que los educadores/as de otros países no nos entiendan bien, lo que dificultará mucho no sólo la puesta en marcha en dichos países, sino también el intercambio de experiencias entre los mismos, el enriquecimiento mutuo.

Por ello, y como es una dificultad real que me he encontrado ya varias veces, después de leer y pensar mucho, vuelvo a mis raíces de sociólogo y rescato algunos clásicos y otros no tan clásicos autores, y encuentro en el concepto de ROL (= papel desempeñado) que todo el mundo entiende, un excelente constructo para explicar el aprendizaje competencial. Porque en definitiva queremos educar hombres y mujeres que tengan un papel positivo, un rol activo y constructivo, ya sea profesional, social o familiar, y por tanto, los "perfiles de alumno" de cada proyecto educativo, se sustentan en competencias clave que a su vez se expresan en roles contextualizados (y esperamos que eficaces) en las diferentes escenas de la vida, que dicho sea de paso, están todas inter-conectadas, es decir, lo que yo hago aquí al final está afectando a otro que está a 3000 km en otro país.

La parte más pequeña o básica de una competencia es el ROL. Un rol se define como la “función que una persona desempeña en un lugar o en una situación” y también, en el ámbito artístico como la “parte de una obra de teatro o de una película que es representada por un actor”. Todo ROL implica tres cosas relacionadas entre sí: SABER (conocimientos), SABER HACER (destrezas y capacidades) y SABER SER (valores y actitudes). Estas tres dimensiones son las que en un enfoque competencial definen y conforman lo que denomina el Marco Europeo Competencial como “desempeño”, que es una traducción del concepto performance en inglés (= puesta en escena).

En este sentido, es interesante la reflexión del sociólogo Peter L. Berguer cuando afirma que todo rol tiene su disciplina interior. El rol forma, determina y modela tanto la acción como el actor. Normalmente nos convertimos en el rol que desempeñamos. No solo actuamos como el rol sino que nos sentimos como tal.

Si hablamos de ROL, entonces podemos pensar en SITUACIONES DE APRENDIZAJE como los diferentes momentos en que un ROL es desempeñado (puesto en escena = performance) a lo largo de una ESCENA. Esos diferentes momentos en un Ciclo de Kolb (una ESCENA) serían la Experiencia, la Reflexión, la Conceptualización y la Transferencia (aplicación o elaboración de productos de la inteligencia en otras situaciones), en este orden lógico. De tal modo que el ROL se convierte en el elemento clave del aprendizaje puesto en escena, pero el elemento diferenciador que caracteriza al hecho educativo, y a unos centros educativos de otros no sólo es la selección de sus repertorios de roles y llaves maestras, sino también la propuesta del escenario particular en que desempeñar cada rol, el diseño de buenas situaciones de aprendizaje.

Pero, ¿de dónde sale ese ROL? Es definido y seleccionado de un REPERTORIO del ACTOR SOCIAL que queremos educar (perfil del alumno/a). Cada Sistema Educativo que ha optado por un modelo competencial del aprendizaje (cada vez más), ha definido sus COMPETENCIAS CLAVE y sus LLAVES MAESTRAS en cada competencia clave. Dichas llaves maestras, a lo largo de todo el rodaje educativo se van especificando y concretando en repertorios adaptados a las diferentes edades de los alumnos, así como a las materias y contenidos del aprendizaje. Pero además, los centros educativos, o redes de centros, pueden añadir alguna competencia más que consideren clave para su proyecto educativo, o bien enriquecer los repertorios con nuevos roles o nuevas escenas en qué desempeñarlos.

Entonces ¿Qué sería un PROYECTO de APRENDIZAJE? Un proyecto de aprendizaje sería claramente una SUCESIÓN temporal de ESCENAS ordenadas bajo un ARGUMENTO (hilo conductor), es decir, UNA REPRESENTACIÓN u OBRA, una producción colectiva y cooperativa, o una gira de una COMPAÑÍA teatral, formada por profesorado y alumnado (y otros miembros de la Comunidad Educativa) a lo largo de un periodo de tiempo en la que el alumnado tiene que representar varios ROLES de varios REPERTORIOS (Llaves). El Aprendizaje por Proyectos supone, por tanto, pasar de una educación fotográfica (escenas y situaciones sin conexión entre ellas) a una educación cinematográfica (vivencias y aventuras pedagógicas, recorridos, travesías educativas de sentido).

De tal forma que cada COMPETENCIA es la entidad abarcativa más amplia que al final de expresa en cada una de las entidades más pequeñas que hemos denominado ROLES.

Creo que la metáfora teatral-artística-cinematográfica es común y comprensible a todas las culturas y países, más allá de las diferentes descripciones y denominaciones socio-culturales que se hacen de los diferentes elementos del aprendizaje competencial que van desde la definición de cada competencia hasta sus elementos más pequeños, llamados “desempeños”, por ejemplo en el Marco Europeo Competencial. Si queremos desarrollar una herramienta con pretensión universal por un lado, y con pretensión de supervivencia a los cambios legislativos en materia de educación por otro lado (condición necesaria para que arraigue bien un proyecto o modelo competencial), con sus consiguientes cambios en los conceptos y definiciones (y la experiencia nos dice que cada nueva Ley de Educación, viene con su propio diccionario y repertorios), entonces habremos de adoptar un campo semántico propio, intuitivo, perdurable, comprensible y de fácil traducción a todos los idiomas y sistemas educativos, incluso a la educación no formal y popular. Máxime cuando cada vez más los procesos educativos se globalizan también en el sentido de que se desarrollan en REDES de CENTROS EDUCATIVOS  inter-países e inter-culturas.

domingo, 13 de abril de 2014

Coaching prosocial para equipos y entidades: la ventana de la solidaridad

El coaching prosocial es una interesante herramienta de trabajo con equipos y organizaciones del ámbito de la solidaridad y la educación para el desarrollo (EpD) para disponer de sólidos marcos de referencia de análisis y evaluación, que nos hagan caer en la cuenta de "dónde estamos" y nos ayuden a reprogramar la brújula personal y colectiva del "hacia dónde vamos". Se trata de "pensar de otras maneras" y desde otros parámetros, aprender a pensar y a pensarnos en el día a día de nuestras acciones y proyectos, tarea clave para comenzar a innovar, por ejemplo, y hacer las cosas de otro modo para obtener resultados diferentes.

Aquí comparto y comento en detalle una de las dinámicas y modelos que suelo utilizar en los cursos y sesiones de coaching prosocial. Son un total de 25 modelos que he ido desarrollando a lo largo de 20 años de experiencia en ONGs, centros educativos, universidades, empresas e instituciones públicas. Todos ellos implican un trabajo con pos-it y esquemas, marcos de referencia, metáforas, con el objetivo de "caer en la cuenta" (un ejercicio clave en Gestalt) y a partir de ahí visualizar otras posibilidades y proyectos, o mejorar los actuales.

Los modelos a utilizar se concretan y seleccionan en la entrevista previa con el cliente-entidad, para ajustarlos bien a su necesidad de entrenamiento y reflexión.

Dinámica de "La Ventana de la Solidaridad":

Solicitamos a los participantes que pongan en unos pos-it o tarjetas todas aquellas cosas que hacen para ayudar a los demás, es decir, de qué modo manifiestan su solidaridad habitualmente.

Es importante señalar que pongan un comportamiento o acción en cada pos-it o tarjeta.

A continuación, y antes de hacer la puesta en común de los pos-it, haremos en el suelo (con cinta de pintor) o bien en un papel grande o pizarra, una cruz con dos ejes:

a) Eje vertical causas – consecuencias: en el extremo de arriba escribimos la palabra “causas” y en el extremo de abajo, escribimos la palabra “consecuencias”.

b) Eje horizontal acto espontáneo – acto consciente: en el extremo de la derecha escribimos la palabra “acto consciente”, y en el extremo de la derecha escribimos la palabra “acto espontáneo”.

De tal modo que nos quedan cuatro cuadrantes, o una ventana con cuatro cristales, que resultan del cruce de ambos ejes, y que vamos a llamar de la siguiente manera:

1. Solidaridad visceral-expresiva: consiste en acciones espontáneas que trabajan en las causas de la pobreza y la marginación. Son conductas movidas por fuertes sentimientos, por rabia, por indignación. Constituyen entonces todas esas acciones más o menos esporádicas de lucha, protesta, manifestaciones, acampadas.

2. Solidaridad emocional-compasiva: acciones espontáneas que trabajan en las consecuencias de la pobreza y la marginación. Son comportamientos puntuales de ayuda, movidos por sentimientos de empatía y compasión (= padecer con), que tratan de paliar situaciones puntuales o contenerlas, pero que de ningún modo van a cambiar la realidad.

3. Solidaridad asistencial-corporativa: son acciones colectivas de grupos de personas que trabajan en el seno de una organización o un proyecto con el objetivo de atender necesidades de colectivos o paliar los efectos de la pobreza y la marginación, pero fuertemente enfocados en las consecuencias y desbordados por el volumen y el peso de las mismas, sin tiempo ni espacio para ocuparse de las causas y estructuras que generan esos problemas.

4. Solidaridad utópico-proyectiva: son acciones desarrolladas, bien por personas de modo colectivo o de modo individual, en torno a un proyecto-misión de cambio y transformación social, con unos hilos conductores muy claros y un objetivo de transformación progresiva de estructuras sociales y actitudinales, mediante procesos educativos con la población y de incidencia progresiva en estructuras políticas, sociales y económicas.

Una vez que se explican los 4 cuadrantes y se dibujan, cada cual se levantará e irá colocando los pos-it o tarjetas que escribió anteriormente en el cuadrante/s al que cree que corresponden sus acciones de solidaridad. Lo normal es que hagamos cosas que tengan que ver con varios cuadrantes.

Para reflexionar podremos hacernos estas preguntas:

¿En qué nos enfocamos más y en qué menos? 
¿Qué tipo de solidaridad ejercemos de modo individual? 
¿Y de modo colectivo, como entidad? 
¿Cuál es nuestra misión y en qué medida lo que hacemos está alineado con esa misión? 
¿Qué debemos potenciar más y qué menos?
¿Qué visión del mundo y de la pobreza hay cuando miramos a través de cada uno de los cuatro cristales? ¿Qué paisajes y horizontes vemos?
¿Cómo se relacionan unos cuadrantes con los otros? ¿Cómo diseñar un proyecto o acción solidaria que entre por un cuadrante y termine en otro?
¿A quién servimos realmente si sólo nos enfocamos en paliar las consecuencias?

Es importante señalar, que no necesariamente hay cuadrantes buenos y cuadrantes malos, que todos pueden aportar al proceso. Lo realmente preocupante es quedarse anclado a la “zona de confort” de nuestro cuadrante preferido, tanto individualmente como colectivo, y no cambiar, no viajar hacia otros cuadrantes, no innovar en definitiva.

Será importante plantearse, bien individualmente o bien como equipo-entidad, la necesidad de gestionar un cambio si nos descubrimos y nos vemos reflejados sólo en uno de los cuadrantes, y sobre todo, si este cuadrante es de la zona de abajo (enfocados sólo en paliar las consecuencias).

miércoles, 5 de febrero de 2014

Innovación Educativa y Aprendizaje de la Solidaridad: taller en la Conferencia Marista de España

Esta mañana he tenido la ocasión de facilitar a un grupo de 25 educadores/as de España y Portugal, de colegios maristas, un taller sobre metodologías innovadoras de aprendizaje de la solidaridad.

Entre otras cosas, hemos trabajado con el "Lienzo de proyectos de EpD" en centros educativos, una adaptación personal del Business Model Canvas, pero enfocado a campañas y proyectos de aprendizaje.

Han salido 4 interesantes proyectos que a buen seguro van a poner en marcha en sus centros educativos. Enhorabuena!