jueves, 24 de enero de 2013

Las Vitaminas del Voluntariado: Oxidación versus Reflexión.

La literatura en torno al fenómeno del voluntariado social es, afortunadamente, cada vez más amplia, y cada vez de más calidad. Tesis doctorales, investigaciones, monográficos, memorias, han desarrollado en los dos últimos decenios una interesante biblioteca que ha iluminado el camino de muchas acciones voluntarias, de muchas organizaciones socio-voluntarias y que ha servido de instrumento didáctico en no pocos talleres y acciones formativas, tanto formales como no formales.

Sin embargo, sorprende que la atención prestada a auto-evaluación y reflexión personal de las experiencias de voluntariado social, ha sido mucho menor, por no decir bastante escasa, que la que se ha prestado, por ejemplo, a sus motivaciones, itinerarios educativos o necesidades formativas concretas, tanto las de análisis y comprensión de la realidad social, como las de herramientas y habilidades para transformar esa realidad.

Considero la reflexión sobre la experiencia y la evaluación de los aprendizajes de la solidaridad necesariamente unida a ella, una oportunidad para sacar a dichas experiencias todo el jugo prosocial que tienen, que es mucho, al tiempo que aprovechar estos momentos evaluativos, bien personales, bien colectivos, para anclar fuertemente los valores que pretendemos transmitir y que necesitamos para recuperar el cada vez más amenazado Bienestar Social.

Sí existen numerosos estudios, informes y publicaciones que ofrecen pistas e instrumentos para la evaluación, tanto cualitativa como cuantitativa, de actitudes, motivaciones, logro de resultados, satisfacción de voluntarios/as y usuarios/as, pero, ¿y la evaluación del cambio personal y las resonancias en torno a la propia experiencia de voluntariado? ¿No es ahí donde están las claves de sus motivaciones y desmotivaciones, de su sostenibilidad en el tiempo, de sus opciones vitales? Da la impresión que la evaluación ha sido desde los inicios del Voluntariado y los proyectos de Educación para el Desarrollo, el siervo fiel de su ama la subvención, por cuanto que ha estado al servicio de ésta para justificar resultados. Pero necesitamos evaluar también los aprendizajes y cambios en las personas, de otro como ¿cómo medimos el cambio hacia un nuevo modelo de sociedad?

La idea y la motivación para elaborar este trabajo me ha venido, como suele ser habitual, de una necesidad de facilitar a un grupo de educadores en la solidaridad, algunas herramientas y técnicas para evaluar el “aprendizaje de la solidaridad”. No querían tanto evaluar las motivaciones, actitudes, emociones y habilidades de sus alumnos/as, sino que me insistían en “cómo podemos saber que realmente la solidaridad se ha aprendido, que ha habido un cambio en ellos, que se han apropiado de una serie de valores, cómo facilitar y anclar ese cambio desde la reflexión”. 

Y fruto de esa demanda, que me parece necesaria para, por un lado, no hacerse falsas ilusiones de que estamos cambiando algo, y por otro lado, aprovechar y mejorar las experiencias de voluntariado como aulas de la realidad que se convierte en maestra de la solidaridad, donde se abren las puertas interiores al cambio de actitudes y la interiorización de valores. Pero si no los anclamos y los acompañamos a tiempo (identificar resonancias internas, facilitar reflexiones de calado, poner nombre a lo que experimento) esas puertas y conductos se vuelven a cerrar: ocurre un proceso similar al de las vitaminas de los zumos de frutas, al cabo de un tiempo se oxidan y pierden gran parte de su eficacia. 

Necesitamos entonces instrumentos, espacios y recursos prácticos para exprimir y aprovechar todas las vitaminas prosociales de las experiencias de voluntariado social, que son muchas, de modo que la solidaridad no se debilite fácilmente y sea capaz de hacer frente a los virus del egoísmo posmoderno, que a medida que la experiencia va quedando en el olvido, vuelven a apropiarse de la persona.

Desde Prosocialia ofrecemos un nuevo taller titulado “Las Vitaminas del Voluntariado: Oxidación versus Reflexión” que ofrece a educadores, animadores y a los propios voluntarios/as que deseen aprender más de sí mismos y de los otros, una serie de ejercicios con el objetivo de sacar el máximo partido a sus experiencias de voluntariado y salgan más reforzados/as y motivados/as de ellas.

¿Quieres motivar a tus voluntarios/as? Pues deja de buscar fuera y busca dentro de ellos, porque es ahí donde está la motivación auténtica, como una vitamina que espera ser liberada a su torrente prosocial.

viernes, 18 de enero de 2013

Suelas y Ruedas: Seguridad Vial Básica en la Infancia

Suelas y Ruedas es un proyecto educativo para desarrollar la seguridad vial básica en los niños y niñas. Entendemos por seguridad vial básica 5 dimensiones en las que los peques están implicados diariamente en su interacción con los espacios urbanos:

1. El uso obligatorio del cinturón de seguridad.

2. El uso adecuado y conocimiento de los semáforos.

3. El uso responsable de los pasos de peatones.

4. El uso del casco de protección en bicis, patines, patinetes.

5.El conocimiento e identificación de las principales señales de circulación: triangulares (precaución), redondas (prohibición) y cuadradas (información).

Para cada dimensión hemos creado un personaje y una canción, hemos animado ese personaje para que lo consideren un compañero/a de su imaginación, sus juegos, y al final su aprendizaje bien anclado emocional y cognitivamente como actitud estable y valor el resto de sus vidas.

Las 5 canciones que conforman este proyecto se pueden trabajar también desde la educación musical y corporal-cinestésica con gestos y divertidos juegos. 

El modelo de aprendizaje está basado en PNL, buscamos anclajes emocionales-cognitivos y trabajamos cada uno de los elementos de seguridad desde las tres dimensiones básicas en PNL: auditiva (escucha musical y de los sonidos de la ciudad), visual (capacidad de observación y atención) y kinestésica (habilidades y comportamientos adecuados para la seguridad vial).

Más información en la web de Suelas y Ruedas.

lunes, 14 de enero de 2013

Diálogo Infantil sobre Educación para la Solidaridad y el Desarrollo Global.

Una de mis alumnas, del la recién terminada VIII edición del Experto Universitario en Educación para la Solidaridad y el Desarrollo Global (2012) de la Universidad Pontificia Comillas y FERE-CECA, incluyó en uno de sus trabajos finales, consistentes en hacer un programa de radio sobre EpD en conexión con algunos temas del curso, esta simpática y creo que muy educativa conversación para trabajar la EpD con grandes y peques.

Tengo que decir que Rebeca García Martín es muy buena traduciendo a mentes infantiles, mediante cuentos y narraciones, todo lo que tiene que ver con educación en la solidaridad y en el desarrollo global, así como la ética para niños y niñas.

Aquí tenéis el podcast, con permiso de la autora:

jueves, 10 de enero de 2013

En tiempo de crisis la imaginación es más importante que el conocimiento: innovación y creatividad social.

Es tiempo de cambio, de esperanza y de sentarse a dibujar nuevos caminos en los mapas y hojas de ruta de las entidades sociales. Cada vez nos están demandando más la formación y asesoría en creatividad e innovación como herramientas para afrontar un situación cambiante y turbulenta. Como decía Einstein "En tiempo de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento".

Lo primero que suelo recomendar a las entidades sociales es que identifiquen sus talentos internos: ¿en qué somos realmente buenos? ¿qué nos aportan trabajadores/as y voluntariado? ¿qué talentos tienen? Esto lo podemos hacer mediante una lluvia de ideas.

Una vez identificado este talento, les pido que dibujen el árbol de su talento colectivo: en las raíces poner etiquetas o pos-it con todos los talentos identificados, eso es lo que alimenta el árbol. El tronco es la entidad y su estructura, pero hay muchos tipos de troncos, algunos centenarios que no hay quien los mueva. Hoy necesitamos tallos flexibles que aguanten bien los vaivenes, estructuras moldeables, rápidas y resilientes. La estructura tiene que ser la mejor, la más óptima para trasladar y transferir los talentos (raíces) a las hojas y frutos (proyectos y objetivos). Una vez que tenemos la mejor estructura posible, les pido que dibujen 5 ramas, no más, que identifiquen sus 5 líneas de acción o de trabajo principales, pero poniendo nuevos nombres, rompiendo un poco lo anterior.

Y finalmente en cada una de estas 5 ramas, invito a identificar los nuevos frutos o ideas que deseamos conseguir, al menos 5 frutos u hojas por línea, para tener 25 buenas ideas, que volviendo al origen (a las raíces) están sustentadas por todo el talento interno. Este ejercicio es necesario para poner nuestros talentos en clave de soluciones innovadoras. Justo lo que hizo este niño de Afganistán con un juguete que fabricaba de pequeño y que de mayor transformó en una solución para las minas anti-persona: ver video The Mine Kafon.

El siguiente ejercicio consiste en reflexionar acerca de las plagas y abonos del talento interno: qué cosas abonan nuestro árbol y qué cosas lo están debilitando, marchitando y lo pueden llegar a secar. Las plagas no son sólo materiales, como la escasez, también las hay psicológicas y de otros tipos. Conviene tenerlas todas en cuenta, al igual que los abonos.

Una vez realizado este ejercicio entre todos los participantes, facilito el taller "Las Rutas del Ingenio", donde vamos explorando y desarrollando las diferentes rutas del pensamiento de las que surge la innovación y la creatividad, basadas en casos concretos de grandes innovadores de la historia. No eran tanto seres humanos excepcionales, como personas que pensaban de modo diverso y muchas veces contrario a como pensamos la mayoría.

En realidad lo que hacemos en el taller es flexibilizar nuestra mente, estirarla, ejercitarla creando nuevas conexiones neuronales. Lo hacemos con interesantes juegos y dinámicas, pero aplicando los ejercicios a nuestra entidad, es decir, del taller ya salimos con soluciones novedosas, con esperanza y con ganas de cambiar. Las y los participantes me suelen decir que salen del taller como cambiados, deliciosamente agotados mentalmente, con ganas de hacer un montón de cosas.

Estas Rutas del Ingenio se pueden consultar de forma resumida en este enlace.

martes, 8 de enero de 2013

Jugar y aprender: eticogramas con cliks y hojas-territorio.

Lo que voy a contar es producto de un experimento doméstico. Le he planteado a mi hija de 8 años que  recree en una hoja-territorio y con unos cliks el siguiente dilema del tema 7 de "Ética Social para Niñas y Niños":

Carlos se ha dado cuenta que en el patio del colegio, a la hora del recreo, los chicos ocupan casi todo el espacio jugando al fútbol y a las chicas no les queda casi espacio para jugar. Además, si alguna chica cruza el campo donde los niños juegan, se expone a que le den un balonazo, incluso a veces se ríen de ella. También, si alguna chica quiere jugar al fútbol, no le dejan porque dicen que es cosa de hombres. Carlos piensa que no es justo que las chicas tengan menos espacio y que no puedan jugar al fútbol con los chicos, pero no sabe qué hacer para solucionarlo. Ha pensado en hablar con sus amigos/as, pero teme que le tomen por blando y que se rían de él, y lo que es peor, que le retiren su amistad. Si tu fueras Carlos, ¿cómo se lo explicarías a tus amigos? ¿Qué propondrías para repartir el patio entre todos de forma justa?

Ha dibujado un territorio (el campo de fútbol) donde se desarrolla la situación, y le he sugerido que escribiese diálogos sobre el suelo acerca de lo que dicen o piensan los muñecos.

Ha expresado perfectamente la marginación de las chicas en el campo de fútbol del cole, muy clara en la conversación de la chica y el chico de la derecha: ¿Puedo jugar? NO, y de algún modo en la niña enfadada que responde "NADA" cuando otra le pregunta ¿Qué te pasa?. También en las dimensiones del campo de juego y el poco espacio que queda a las chicas.

Como educador le sugeriría que después representase la situación más justa, con otra hoja-territorio. 

Esta es la idea que barajo yo de unir el dibujo (escenario-situación) con los cliks, poniendo sobre el escenario diálogos, flechas de intención de acciones, símbolos, pensamientos de los muñecos, etc... La idea es que esto lo hagan los niños/as por equipos de trabajo, bien trabajando cada equipo un dilema y luego explicándolo a los demás, o bien trabajando todos/as el mismo para ver cómo cada equipo lo ha expresado.

Aquí descubro que los niños/as tienden a expresar la situación del dilema, pero luego hay que mostrarles el camino hacia lo que podría ser, el escenario de lo justo y prosocial, y reflexionar con ellos/as sobre esa transición de una situación a otra (¿qué podemos hacer?) con el compromiso personal de cada cual, aportando sugerencias de repertorio conductual (como hago en el libro).

Sobre cómo se ha sentido mi hija con esta actividad: "en su salsa". No le ha costado nada, lo ha hecho como un juego más. Es posible aprender jugando, como leí una vez en un sitio: "si pudiéramos convertir todos los aprendizajes en juegos, solucionaríamos el problema del fracaso escolar".

Más información de esta propuesta ética en la página web del proyecto "Eticogramas", que estamos desarrollando en colaboración con la Fundación Europea para el Estudio y Reflexión Ética (FUNDERETICA).